Por: I.A. Juan Paulo Ávila Acuña.
Esp. Gerencia Financiera. Msc. Bussines innovation.

 

Mucho se habla en la actualidad a cerca de salir de la zona de confort, de abandonar lo conocido y arriesgarse hacia lo desconocido en búsqueda de nuevas oportunidades. Pareciera una decisión infalible, incluso se encuentran en la red tutoriales o manuales de cómo hacerlo de una forma sencilla. En realidad, se trata de un momento trascendental y complejo de la vida personal y/o empresarial.

Nos animan, y así debe ser, las historias de éxito de grandes emprendedores que han dejado sus empleos para perseguir sus sueños y hacer realidad grandes ideas de negocio. De la misma forma, la floricultura colombiana en sí misma es un ejemplo de emprendimiento, innovación constante y apetito por expandir las fronteras del negocio. Sin embargo, las historias que no tuvieron un final feliz son más y no tienen tanta difusión. Para ello se debe ser proactivo y dar el primer paso. A continuación, se presentan algunas estrategias que pueden mitigar el riesgo.

 Aprender de los errores

En términos sencillos, se trata de grabar de alguna manera todas aquellas experiencias propias en las cuales no se obtuvo el resultado esperado, pero que sin embargo dejaron grandes enseñanzas. En parte, de esto se encarga la Gestión del Conocimiento en las organizaciones, en la cual no solo se documentan estas experiencias, sino que también se comparten y se convierten en conocimiento útil para la toma de decisiones.  Esta información es por ejemplo entregada a los equipos de alto impacto (EAI) a los cuales se les encargan los grandes proyectos que se propone llevar a la organización para conseguir esos objetivos estratégicos más allá de su desempeño convencional.  Con esta información, por ejemplo, se construyen planes de acción y se gestiona el riesgo.  De la misma forma, de los intentos fallidos se pueden construir nuevas ideas de negocio, innovando desde la dialéctica, en la cual se busca definir adecuadamente los problemas.


Prototipo de implemento para la aplicación uniforme de pesticidas. Fuente: Autor.

Tener un plan con varios escenarios

Incluso la planeación más sencilla resuelve tres preguntas básicas: qué, cómo y cuándo.  Antes de asumir el reto de salir de la zona de confort, es indispensable tener objetivos definidos, concretos y logrables en un tiempo determinado, a través de estrategias y tácticas específicas.  Dentro de esta planeación es indispensable integrar el conocimiento del entorno, como se explica a continuación.
Las condiciones de mercado cambian a una velocidad cada vez mayor. El efecto de nuestros actos, entre ellas las innovaciones, es global. Una nueva aplicación para teléfono móvil desarrollada en una ciudad de Japón puede tener gran difusión y miles de descargas en una ciudad colombiana pocos días después de ser lanzada, esto tan solo para dar un ejemplo.  Es ahí donde es importante utilizar las herramientas que brinda la vigilancia tecnológica, la cual de manera sistemática y profunda hace una revisión de las innovaciones y tendencias alrededor de los temas específicos que sean de nuestro interés. Este conocimiento permitirá definir los futuros posibles en los cuales nos vamos a mover, con lo cual podremos prepararnos para hacer frente a las eventualidades.  Con la información recopilada a través de esta herramienta se deben formular al menos tres escenarios, a saber: el más posible, el optimista y el pesimista.  Es conveniente tener estrategias para salir bien librado en cualquier de los escenarios que se presenten.

Persistir

Aunque la persistencia pareciera solamente una virtud del carácter, en la cual la tenacidad y la resiliencia son más que necesarias para perseguir con firmeza el logro de un objetivo, esta tarea se hace por lo menos más sencilla si se apoya en la creatividad. Como dice una frase conocida “es de locos esperar un resultado diferente, haciendo lo mismo”. Así pues, mientras haya nuevas ideas, la persistencia se vuelve una labor entretenida, en la cual se renueva la ilusión para alcanzar el éxito.
En este sentido se encuentra la gestión de la creatividad, la cual es una herramienta poderosa de la innovación que permite generar nuevas y mejores ideas, seleccionarlas de manera estratégica y convertirlas en innovaciones para agregar valor a la compañía.  Las ideas creativas pueden encontrarse a todo nivel dentro de las organizaciones, es cuestión de generar un ambiente propicio para que estas surjan. Este buen ambiente contempla aspectos fundamentales como:

  •  Disminuir la distancia jerárquica: Si el líder de una organización desea que la creatividad y la innovación se instalen en su compañía, puede empezar por borrar los títulos y hacerse llamar por su nombre.  Esto aumentará rápidamente la confianza entre los líderes y sus colaboradores, creando un clima organizacional en donde será más probable que las personas compartan sus ideas, propongan nuevas formas de hacer las cosas y se involucren de manera autentica en los objetivos comunes.
  • Recompensar las ideas creativas: Solamente si un integrante de la organización ve reconocido de manera efectiva el aporte de una idea creativa, este volverá a proponer sus ideas a su organización.  Así mismo, este hecho será visto de manera positiva por otros colaboradores, los cuales pronto estarán haciendo sus aportes en las situaciones que se presenten.
  • Generar canales de comunicación de doble vía: El flujo de información en las organizaciones debe ser de doble vía, de manera clara, trasparente y en tiempo real.  Por ejemplo en las empresas de flores, comunicar los indicadores de gestión a los colaboradores de cultivo hace que estos se alineen con los objetivos estratégicos de la empresa y se involucren de manera más auténtica en la consecución de los mismos.  Está comprobado que la mayoría de las estrategias fracasan no por la estrategia en sí misma sino por la forma en la que se comunica.
  • Capacitación constante: La creatividad no surge de la nada, se trata de unir puntos de experiencias vividas. En esto la capacitación y sobre todo la capacitación no estructurada juega un rol fundamental.  Exponerse o exponer a los integrantes de una organización a nuevas experiencias, a situaciones que lo saquen de su cotidianidad, que entre otras cosas rompan los bloqueos creativos que puedan tener, tiene un impacto directo en la probabilidad de aumentar la creatividad.

Berenjenas de colores. Ejemplo de innovación en producto. Fuente: autor.

Esperar el momento indicado

No siempre se tiene el viento a favor para salir hacia lo desconocido. No se trata de esperar un tiempo esotérico para tomar valor, se trata más bien de construir las oportunidades.  Se debe tratar de juntar la experiencia, el conocimiento y el trabajo para que se presenten esos momentos de destellos de lucidez, en los cuales aparecen esas grandes ideas que tienen el potencial de convertirse en las innovaciones disruptivas que llevan a navegar en los océanos azules. Algunos autores llaman a éste un momento de intuición estratégica.

Rodearse bien

En múltiples investigaciones se ha comprobado que los equipos de trabajo multidisciplinarios y diversos en cuanto a las habilidades y aptitudes de sus integrantes son capaces de lograr desarrollos de mayor impacto, siempre y cuando estén adecuadamente liderados.  No es fácil liderar la diversidad y especialmente lidiar con los egos para no irse al caos. Si se logra hacer de manera adecuada, es posible crear sinergias en las cuales se construya conocimiento valioso para la organización. Un camino es aplicar algunas de las herramientas que brinda la gestión del capital intelectual. En este, el conocimiento que trasciende en la compañía es aquel el cual se logra llevar de lo tácito a lo explicito, mediante la elaboración de manuales de procedimiento, estrategias definidas, planes de acción, protocolos, entre otros.

Volviendo sobre el tema de la diversidad en los grupos de trabajo, es importante mencionar que hay algunos aspectos sobre los cuales debe haber alineación y unidad, como por ejemplo los principios y valores sobre los cuales se debe regir el proceder de sus integrantes y de la organización en general. Principios fundamentales como la honestidad, el cuidado del ambiente, el respeto por los derechos laborales, la prevalencia del bien común sobre el interés particular, deben ser prácticas comunes para todas las empresas y deben estar fuertemente arraigadas en su cultura, para evitar que la entrada de nuevos integrantes contaminados con antivalores las hagan perder el rumbo.