Por: Dr. Daniel Humberto Díaz Montenegro
PhD en fisiología vegetal
Director de investigación y desarrollo de Agroenzymas.

En el cultivo de la rosa, el producto final cosechable es el botón floral, que debe tener tallo vigoroso, de longitud aceptable (según el mercado), y características de color varietal y tamaño adecuado comercial y sin defectos. 

Además de lo anterior, uno de los grandes retos del cultivo de rosas es que en el sistema de manejo y producción -sea continuo o programado- se obtenga la mayor cantidad de tallos con flores de calidad. Esto se ve impedido por la presencia de tallos “ciegos”, que son aquellos que no logran formar la flor y terminan en tallos cortos o largos pero vegetativos, lo cual es un tema varietal de origen fisiológico que es agravado por factores externos.

En cada nuevo brote lateral que surge después de poda o pinch, el tejido terminal es de inicio exclusivamente vegetativo. Este recibe una señal química entre la primer y segunda semana después de brotar que lo induce a transformarse en un tejido reproductivo que dará lugar a una flor. No se conoce con precisión cuál es el factor químico de la inducción, aunque sí se han caracterizado diversas proteínas que inciden en el proceso. Después de la inducción se presenta el proceso de la diferenciación floral, que es cuando se van formando las distintas partes de la flor y ocurre en un período de entre 30 y 45 días; después de ello hay crecimiento del botón floral.

Algunos brotes pueden no recibir la señal química de la inducción, por lo que habrá un crecimiento de continuidad solamente vegetativa y sin flor. Una alta cantidad de giberelinas o de excesos de nitrógeno y pocos carbohidratos pueden ser las causas que impiden la inducción floral, lo cual es válido en distintas plantas y en particular las que pertenecen a la familia Rosaceae como la rosa, y diversos frutales caducifolios y perennifolios.

Los tallos ciegos que prevalecen y preocupan en el cultivo de rosas tienen un problema distinto a los tallos que no son inducidos. Se ha comprobado que en los denominados tallos ciegos si hubo la inducción floral y el inicio de la diferenciación, pero se presenta un desorden fisiológico posterior que impide su continuidad y resulta en la muerte de la flor durante su formación, con lo que el tallo termina como ciego y con las características de ser cortos, delgados y con menos hojas. 

En la rosa, el proceso morfológico de la diferenciación floral ocurre con la formación secuencial y progresiva de pétalos, sépalos, estambre y pistilo (Fig. 1a), que crecen por división celular. Hay entonces una continua demanda de nutrientes y múltiples metabolitos para mantener el ritmo de crecimiento de esos tejidos, demanda que gran parte es regulada por la presencia y acción de hormonas que activan el desarrollo floral.

Estudios anatómicos del proceso de diferenciación de lo que será un tallo ciego indican que se presenta la formación normal de sépalos, pero cuando se están formando los pétalos ya se observa cierta necrosis en los sépalos y, con posterioridad a ello, ocurre una muerte o necrosis más general que impide la continuidad de la diferenciación provocando la muerte de todo lo que podría ser una flor, donde finalmente aparece una capa celular de abscisión que separa totalmente a la flor de toda conducción, soporte, etc. (Fig. 1b), y se reactiva el crecimiento del meristemo vegetativo del tallo ya sin flor.

Figura 1a. Anatomía de la diferenciación floral normal en rosa.
S= sépalo, P= pétalo, E= estambre, Pi= pistilo.
Figura 1b. Anatomía de la diferenciación floral anormal en rosa, con necrosis posterior a formación de sépalos y pérdida de la flor, resultando en un tallo ciego.
 S= sépalo, P= pétalo, x= necrosis, A= separación y abscisión de tejido floral.

Por la forma y etapa en que ocurre el desorden anatómico del tejido floral en desarrollo y el análisis de la información científica que existe sobre los tallos ciegos, se plantea que ello ocurre por desbalances hormonales y nutricionales que hubo previamente en algunos tallos de la planta hasta antes de la poda y brotación, generados por diversos factores ambientales y de manejo. Esto genera que las yemas que brotan no puedan desarrollar de forma normal la flor. Estudios de la aplicación de nutrientes como nitrógeno o potasio no han sido un factor de mejora específica para reducir los ciegos, mientras que la aplicación de cierto tipo de citocininas sí ha mostrado dicha reducción en distintas variedades. Nuevas experiencias a nivel de campo también sugieren que, al tener una mayor masa funcional del sistema radicular, se tiene una influencia hacia reducir los tallos ciegos. 

De los factores relevantes en la etapa de diferenciación en rosa que inciden en el grado de tallos ciegos, están identificados los siguientes:

  • Baja iluminación por sombreados durante el desarrollo del tallo: se limita la cantidad de fotosintatos, metabolitos y hormonas formadas y guardadas en hoja, madera o raíz. 
  • Follaje no funcional o caída prematura de hojas y en particular hojas adultas: efectos equivalentes a lo de sombreado. 
  • Falta de un adecuado sistema radicular: limita la adecuada nutrición y condición hídrica de la planta, reduce la cantidad de asimilados y metabolitos que pueden ser almacenados para ser utilizados en la brotación, y hay menor fuente de hormonas como citocininas. 
  • Yemas en tallos débiles o muy suculentos: hay baja disponibilidad de alimento para el desarrollo del tejido floral.
  • Desbalance hormonal: cantidad baja de citocininas, auxinas y giberelinas en el tejido floral en formación resulta en reducida actividad de crecimiento de los órganos florales y menos atracción de asimilados y metabolitos, dificultando la dinámica del proceso de diferenciación.
  • Temperaturas altas: alta respiración que agota reservas y asimilados rápidamente, rápido crecimiento vegetativo que aumenta la demanda y presiona al sistema en etapa crítica, se dificulta la movilidad de asimilados a la yema floral.
  • Desbalance nutricional: alto nitrógeno con bajos carbohidratos generan falta de energía, deficiencia de carbono para formar múltiples compuestos requeridos durante la diferenciación floral; zinc y boro son importantes en relación a la hormona auxina. Exceso sales y amonio en tejido dañan tejidos.
  • Presencia alta de sales y/o condiciones de amonio en tejido también pueden ser causales.

Por lo anterior, se considera importante mantener, mejorar y/o implementar ciertas prácticas de manejo en el cultivo que están reportadas como favorables para reducir la presencia de tallos ciegos según la variedad:

  • Manejo adecuado del suelo o sustrato en cuanto a humedad, nutrición y sanidad.
  • Manejo del sistema radicular, mediante el uso de biorreguladores y bioestimulantes específicos que permitan mantener una cantidad adecuada y funcional de raíces durante los ciclos productivos del cultivo. 
  • Aplicación de ciertos tipos de la hormona citocinina durante la etapa de diferenciación floral. 
  • Manejo del follaje, cuidando la sanidad y adecuada nutrición y condición hídrica para mejorar su funcionalidad y que la planta se provea de compuestos necesarios para su desarrollo y almacenamiento; válido el uso de fertilización foliar y de bioestimulantes.
  • Adecuada iluminación, para hacer más eficiente la funcionalidad fisiológica del follaje.
  • Nutrición en tiempo y en cantidad adecuada según la demanda estacional del cultivo, fortaleciendo la funcionalidad del follaje con bioestimulantes.

Todo el proceso de manejo para reducir los tallos ciegos es el de preparar a la planta en general y a los tallos en particular para que las yemas que broten tengan la condición adecuada para poder ser inducidas a ser reproductivas y que su proceso de diferenciación floral se realice satisfactoriamente para terminar con el crecimiento y calidad de tallo y flor que exige el mercado.