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Por: Camilo Echeverri Erk, I.A.

Para cuando se publique esta edición de la revista se habrá aclarado un poco más el panorama de las elecciones para el gobierno 2026 – 2030. Pasadas las controvertidas consultas interpartidistas sabremos cuáles candidatos(as) irán a la primera vuelta.

A pesar de haber votado por el presidente Petro, he sido muy crítico de su gestión. Reconociendo algunos logros como la entrega de tierras a campesinos, la reforma laboral, la continuación del esfuerzo para mejorar el acceso gratuito a la universidad pública para los estudiantes de estratos bajos, y la reforma a las pensiones (pendiente de revisión por parte de la Corte Constitucional), me parece que este ha sido un gobierno errático, improvisado e ineficaz en varios frentes. En artículos anteriores he insistido en que para mí el principal problema de Petro, que explica su limitada capacidad de ejecución, es su falta de enfoque, su débil liderazgo frente a su equipo de trabajo y su escasa habilidad gerencial. Esto, sumado a sus posiciones radicales por terquedad ideológica, su negativa a buscar consensos, su falta de disciplina, su enfrentamiento con los demás poderes públicos, sus peleas en X (inclusive con Trump y otros gobernantes), y su constante llamado a fomentar la lucha de clases, ha llevado a su notorio fracaso en frentes como la recuperación del sistema de salud y la búsqueda de la paz, por citar solo dos ejemplos.

También he hecho énfasis en notas anteriores en que, para ser exitoso en cualquier emprendimiento, público o privado, no basta con conocer la problemática que se quiere resolver, ni con tener una visión clara de a dónde se quiere llegar. Si no se tiene un plan bien estructurado, con programas, proyectos, objetivos, metas cuantificables e indicadores de gestión, difícilmente se puede ser exitoso. Es igualmente importante contar con un equipo idóneo y los medios para ejecutar el plan. 

En el inicio de su gobierno Petro estructuró con su primer director de planeación nacional un novedoso plan de desarrollo, enfocado en acciones conjuntas entre el gobierno central y las regiones, para llevar a cabo proyectos priorizados según las necesidades particulares de cada región, aunando capacidades y recursos, tanto del estado central como de las gobernaciones y las alcaldías. También se rodeó al comienzo de ministros y ministras con reconocida idoneidad y experiencia para ejecutar los propósitos delineados en el plan. Desafortunadamente, ante los primeros desencuentros con los colaboradores que osaron contradecirlo, comenzó a desmantelar su equipo, trayendo al gobierno a personas afines a su ideología, en muchos casos con perfiles que no se adecuaban a los retos propuestos. Vemos entonces que una visión clara y definida, aunque esté acompañada de un buen plan de trabajo, tampoco es suficiente para obtener buenos resultados si no se tiene el equipo adecuado para su ejecución, o si se tiene un buen equipo, pero sin dirección.

Pasando la página de Petro, vale la pena comenzar a pensar en cuáles serían las características y condiciones que debería reunir el (la) próximo(a) presidente(a) de Colombia. En aras de facilitar este ejercicio se me ocurrió plantear unos criterios básicos para establecer el perfil para elegir un gobernante que sea capaz de enderezar el rumbo del país, logrando resolver sus grandes problemas.

Pongo el siguiente perfil a consideración de los lectores para que juzguen si les es útil al tomar su decisión:

Formación:

Profesional en cualquier rama del conocimiento. Es deseable que cuente con estudios de posgrado.

Experiencia:

Es indispensable la experiencia comprobada en cargos públicos ejercidos en la rama ejecutiva (ministro, gobernador o alcalde). Es deseable que haya desempeñado algún cargo de alta dirección en el sector privado.

(No basta con haber sido buen congresista. Una cosa es debatir leyes y denunciar actos de corrupción y otra cosa es ejecutar planes y proyectos).

Antecedentes:

Trayectoria intachable, sin escándalos de corrupción y probado manejo impecable de los recursos públicos.

Logros:

Debe demostrar resultados cuantificables en el desarrollo de proyectos orientados a la solución de necesidades para comunidades o empresas de cualquier índole.

Habilidades:

– Capacidad de enfocarse en la ejecución y el cumplimiento de metas. 

– Habilidades para conformar y dirigir equipos de trabajo altamente motivados y orientados al    

  logro.

– Facilidad para lograr consensos en situaciones complejas.

– Fortalezas en negociación con enfoque gana – gana.

– Facilidad de expresión y apertura mental para el diálogo.

Tendencia política:

Centro, con capacidad de interlocución con los extremos del espectro.

Ajeno a las maquinarias y el clientelismo de la política tradicional.

Considero que si elegimos un candidato de cualquiera de los dos extremos – derecha o izquierda – será muy difícil que logre los consensos para poder gobernar. Se acentuaría la preocupante polarización en la que se encuentra el país, y se prolongaría la sensación de incertidumbre en la que hemos estado sumidos en estos últimos tres largos años.

Debemos escoger un(a) presidente(a) que tenga claras las necesidades de todos los colombianos (pobres, clase media y ricos), y que sea capaz de seguir cerrando la brecha social, uniendo a los colombianos alrededor de una visión de país que ofrezca bienestar para todos. Un país próspero, seguro, en el cual quepamos todos, independientemente de nuestras ideas y de nuestras convicciones políticas. Un país que goce de todas las oportunidades de intercambio con otras naciones, gracias a una adecuada conducción de las relaciones internacionales. Un país en paz que ofrezca mejores condiciones para todos, especialmente para los niños y los jóvenes. Alguien con la capacidad de resolver los mayores problemas de Colombia, los cuales Angelino Garzón – dirigente sindical, exvicepresidente de Santos y exgobernador del Valle – acertadamente identifica como “los males que agobian al país”: corrupción, violencia, narcotráfico y despilfarro (El País, 12/02/2026 *). Alguien que sí pueda cumplir una de las tantas promesas del ‘gobierno del cambio’: “ponernos a todos a vivir sabroso”.

Tengo claro por quién o quiénes votar. Espero que algunos de ustedes, mis amables lectores, coincidan conmigo y, sobre todo, espero no equivocarme otra vez. 

* En el artículo referido, Garzón reconoce que este gobierno se quedó corto en cumplir sus promesas de cambio en cuanto a los males que agobian al país.