En esta edición les hablaremos de María del Rosario Frías Barriga, una enérgica y carismática microbióloga agrícola y veterinaria de la Universidad Javeriana cuya carrera ha transcurrido en el mundo de las flores y, principalmente, en los ámbitos del manejo integrado de plagas y de la postcosecha. María del Rosario, quien es madre de dos hijos,  amante de los animales y mediadora en adopción de perros en sus ratos libres, hoy se desempeña profesionalmente en la conocida empresa Sunshine Flowers.

Inicios

La vinculación de María del Rosario en el sector agrícola se gestó como resultado del trabajo de grado que llevó a cabo al final de sus estudios profesionales, así como de la pasantía que consiguió en el laboratorio de sanidad vegetal de AmericaFlor. Por lo que toca a la tesis de grado, en compañía de Carolina Cardona – profesional que hoy en día también se desempeña en el sector floricultor-, trabajó en un proyecto para McCain Andina del cual el objetivo era la generación de un modelo de manejo integrado de Rizochtonia solani en semilla de papa para los departamentos de Cundinamarca y Boyacá. Para el desarrollo de este proyecto, nuestra protagonista y su compañera evaluaron 17.000 tubérculos con el fin de generar una escala de severidad que permitiera formular las propuestas MIP a la empresa. En cuanto a la pasantía en AmericaFlor, su principal responsabilidad fue la aplicación de Trichoderma en pompón y hacer seguimiento de su establecimiento en  cultivo. Así mismo, acompañó el proceso de introducción de Diglyphus para el control de minadores.

Jefe MIPE en el Grupo Dole

Año y medio después de terminar su pasantía, nuestra protagonista volvió a vincularse en AmericaFlor como Jefe MIPE de dos fincas productoras de rosa: Ipanema y la Herradura. Más adelante, se le encargó también el manejo integrado de plagas y enfermedades de otra de las fincas del grupo, Santa Lucía, que además de rosa estándar y rosa spray producía, entre otras, delfinium y áster. ‘Este es un trabajo que uno se lleva para la casa’, nos contó María del Rosario, pues aunque uno esté lejos del cultivo sigue pensando qué se puede hacer para solucionar los problemas que se presentan.

De esta experiencia, subraya que fue la época en que aprendió a perderle el miedo a la confrontación. Nos explicó que siendo mujer, microbióloga y graduada de la Javeriana (entonces la mayoría de profesionales del sector eran agrónomos) el ambiente no era el más amigable. ‘Había un machismo muy marcado’ y ‘faltaba credibilidad en el trabajo de la mujer que no fuera ingeniera agrónoma’, fueron dos de las expresiones que utilizó para referirse a ello. En esta época, su jefe era Jorge Iván Plazas, de quien afirma que fue su ‘mentor de inteligencia emocional’. María del Rosario recuerda a  Jorge Iván como un jefe que se preocupaba porque las mujeres que trabajaban en su entorno se pudieran defender tanto profesionalmente como a nivel de carácter. En efecto, el balance de estos aspectos es uno de los aprendizajes que nuestra entrevistada destaca de este periodo.

Hosa

A continuación y durante seis años, María del Rosario pasó a trabajar en Hosa, también como Jefe MIPE. En esta época, una de sus responsabilidades era hacer capacitación y seguimiento de los grupos de monitoreo y aspersión. Estas labores para nuestra entrevistada significaron el mayor gusto y el mayor reto. Gusto porque enseñar es una de las cosas que disfruta hacer y reto porque tenía que interactuar principalmente con hombres, quienes como decíamos, pueden tener sus prevenciones.

‘Para poderle enseñar a la gente, uno debe saber hacer lo que ellos hacen’, señala María del Rosario. En relación con esta afirmación, recuerda que en ese entonces usaba casi permanentemente la pijama de  aspersión para poder acompañar el proceso en cualquier momento. Por lo que toca a la capacitación y seguimiento del monitoreo de plagas y enfermedades, trabajó con personas que requerían de una inducción muy específica para el ejercicio de su labor, por lo cual se esforzaba en poner en los términos más sencillos todas sus explicaciones; ‘el objetivo de esa labor era que la gente aprendiera a reconocer, a tener criterio’, afirma. En otras palabras, lo que perseguía María del Rosario en el transcurrir de su actividad era que la gente tomara gusto y amor por su trabajo, pues aunque el nivel de escolaridad del personal en algunos casos sea baja, ese es un factor que se puede superar si se logra que la gente desarrolle sensibilidad. ‘De otra forma, se mira sin ver, se hace el trabajo de forma mecánica’, termina.

Sunshine Flowers

Hace seis años, María del Rosario trabaja en el área de postcosecha de Sunshine Bouquet.  Allí se ha desempeñado como Jefe de Calidad en los Centros de Operación y, hace unos meses, es Jefe del área de vasesy arreglos, labor en la que procura a diario transmitir a su equipo de trabajo el conocimiento y el gusto por lo que hace.

Es responsable de que en esta área se diseñen de forma homogénea ramos con buena composición y excelente calidad de acuerdo con los pedidos y las preferencias del cliente. Además, el estar al tanto de estas operaciones implica, por supuesto, que debe estar pendiente de todo el proceso, desde el inicio del trabajo con la materia prima, hasta el producto terminado.

María del Rosario afirma con alegría que se siente muy orgullosa de trabajar para Sunshine, pues es una compañía cuya mayor fortaleza y enfoque es la calidad y donde todo funciona en torno a lograr la satisfacción de los clientes.

Plagas retadoras

Le preguntamos a nuestra protagonista sobre las plagas o enfermedades que considera más retadoras dentro de su larga experiencia profesional relacionada con su control, a lo que nos respondió refiriéndose a la mosca blanca y la roya por su manejo en campo, plagas que ‘no se sacan ni con abogado’. De acuerdo con María del Rosario, estas plagas, tan comunes en algunas variedades, son muy complicadas de eliminar de manera definitiva, y a diferencia de otras que responden frente al cambio en el clima y a un manejo integrado adecuado, la mosca blanca y la roya necesitan de un trabajo más exigente a lo largo del tiempo. En sus palabras, ‘cualquier ataque fuerte de alguna plaga o enfermedad en cultivo no lo deja dormir a uno’.

Parte ambiental

Como siempre, pedimos a nuestra entrevistada que nos diera su opinión sobre el estado del arte del sector en cuanto a cuidado del medio ambiente. Al respecto manifestó que la industria colombiana de flores no podría caracterizarse por su altísima calidad (de lo que dan fe los sellos y certificaciones) si no cumpliera con exigentes normas que obligan a utilizar productos cuyos ingredientes activos son amigables ambientalmente. De hecho, el cumplimiento de la normatividad es ‘un factor que hace pensar mejor las estrategias con las cuales se pretende atacar un problema’, de ahí que ‘la industria se esté reinventando cada día’, nos explica María del Rosario.

 

¿A qué mujer le gustaría que entrevistáramos en nuestra próxima edición? Envíenos sus comentarios a metroflor@gmail.com o escribanos en nuestra página web http://metroflorcolombia.com