Por: Rodrigo Vergara Ruiz
I.A., M.Sc. Entomología – Consultor

In Memoriam del Colega y Amigo Arnulfo Pardo V. al cumplirse un año de su ausencia.

Introducción

Las fronteras de los países se han derrumbado.  Esta podría ser la afirmación ante el inusitado movimiento de las especies insectiles nocivas. En efecto en un mundo con un comercio dinámico y globalizado, ya es difícil confinar las especies de insectos – plagas. El hombre no tiene suficiente capacidad para restringir hábitats. El movimiento de especies insectiles por fuera de sus centros naturales de origen, constituye una prueba irrefutable de los cambios globales inducidos por las actividades del hombre. La introducción de especies exóticas, no solo es un problema fitosanitario, sus repercusiones inclusive llegan hasta convertirse en una amenaza a la diversidad biológica del planeta (Vergara, 2004).

Es muy posible que la información que se transcribirá sobre Gonipterus sea a partir de un reporte oficial del 2016. Pero al autor de este informe le asalta la duda de la presencia de la plaga en Colombia desde hace más de 10 años.

Vergara y Madrigal (1997), comentaron hace cerca de 20 años aspectos bioecológicos de insectos-plagas exóticas y potenciales para las especies forestales en Colombia. Puntualizaban que en el manejo de problemas insectiles ocasionados por fitófagos nativos, se dispone de numerosos enemigos naturales en la región que pueden ayudar a su regulación, pero cuando se trata de fitófagos introducidos cuyo manejo implica programas más elaborados, complejos, continuos y costosos, dado que la búsqueda de sus reguladores naturales debe hacerse en otras partes del mundo. Estas son a menudo muy lejanas y cada regulador debe ser sometido a un riguroso y prolongado proceso de estudio, adaptación, y evaluación. Lo anterior da una idea de cuan diferente es el manejo de un problema insectil con una plaga introducida y con una nativa.

El hombre ha creado condiciones para el movimiento y mezcla de especies en regiones climáticamente comparables, pudiendo detectarse fuertemente la influencia de relaciones geopolíticas y comerciales en la distribución de las plagas. También se podrá apreciar la penetración de especies a través de puentes con terceros países, como es el caso de Brasil con respecto a la inmigración en América del Sur de especies asiáticas, o de Isla de Pascua con respecto a la inmigración en Chile Continental de especies del Pacífico Sur (González, 1989).

Las relaciones planta-insecto constituyen una compleja e intrincada red de interacciones. Los procesos co-evolutivos entre estos organismos permiten afirmar que son fenómenos bioecológicos y como tal tienen que ser considerados. Para que surja un problema entomológico en zonas de bosques deben darse unas condiciones. Ellas están asociadas a las plantas, los insectos y a aquellas interrelaciones entre estos organismos. Estas interdependencias son influenciadas por factores bióticos y abióticos del medio ambiente y por las actividades del hombre.

En los últimos años se han reportado plagas de los eucaliptos ornamentales, entre estos E. cinerea. En Colombia los registros de Ctenarytaina eucalypti Maskell (Hemiptera: Psyllidae); Glycaspis brimblecombei Moore (Hemiptera: Spondyliaspidae) son un ejemplo de esta problemática que ha afectado las exportaciones de follaje de eucalipto, empleado en ramas. Hoy se destaca el caso de Gonipterus complejo scutellatus que también afecta árboles de eucalipto de venta como “bouquets” (Figura 1).

Figura 1. Adulto de Gonipterus y uno de sus hospederos: Eucalipto

Gonipterus scutellatus, pertenece a un complejo originario de Australia y Tasmania. En él se ubican unas 20 especies, pero con una polémica identificación. Por esto y con la ayuda de la biología molecular, es preferible hacer referencia al complejo Gonipterus distribuido en unos 24 países de los 15 continentes, incluyendo Nueva Zelanda, África, Europa, Norte y Sur América (Rodas, 2016). EPPO (2005), también lo ubica en regiones de Oceanía, como Australia, de donde es originario y Asia, China (Zhejiang), aunque este reporte se cree es inválido.

Gonipterus scutellatus es un coleóptero de 7-9 mm de longitud y coloración pardo-roji­za (Figura 2). Es un típico representante de la familia de los Curculiónidos o gorgojos, originario del sur de Australia. En su país de origen, esta especie no ha suscitado gran interés por tratarse de un animal relativamente raro y poco llamativo.

Figura 2. Pareja de Gonipterus en cópula y daño en follaje

El 14 de noviembre de 1916 se detectó por primera vez su presencia en África del Sur: varias larvas fueron halladas en los alrededores de la Ciudad del Cabo alimentándose de los eucaliptos allí instalados. Inmediatamente un entomólogo se personó en el lugar y constató que los daños eran sustanciales especialmente a los brotes jóvenes. No se tenía conocimiento entonces de que ninguna especie de insecto africano pudiese alimentar­se de eucaliptos, por lo que se sospechó desde el primer momento que se trataba de una especie introducida (Tooke, 1955) (Figura 3).

Figura 3. Daños de Gonipterus en hospederos

Probablemente nunca se llegará a saber con certeza cómo llegó G. scutellatus a Sudáfrica, pero varios autores sugieren una vía sorprendente: las importaciones de manza­nas desde Australia a Sudáfrica durante la guerra en este último país (Mossop, 1955; Tooke, 1955). Los adultos de G. scutellatus tienen tendencia a buscar refugio en los pecí­olos de los frutos, e incluso se han citado daños ocasionales a las manzanas. Desde África del Sur el gorgojo inició una rápida expansión y colonizó en apenas 30 años la mitad del continente africano, desde el Cabo de Buena Esperanza al Lago Victoria, a una velocidad de unos 100 km/año (Rabasse & Perrin, 1979) (Figura 4).

Figura 4. Cajas de manzana infestadas con Gonipterus y adulto del curculiónido.

En 1972 se detectó en España el hemíptero Ctenarytaina eucalypti (Hemiptera, Psyllidae) (Rupérez & Cadahia, 1973), que se halla actualmente muy extendido. Esta especie no ha producido daños de consideración, aunque sus ataques son muy espectaculares, ya que se concentran en los brotes más recientes produciendo unas masas pulverulentas blancas. En 1981 se detectó otra especie australiana, en este caso un cerambícido y como tal poten­cialmente más dañino al perforar la corteza y atacar a la madera viva. Se trata de Phoracanta semipunctata, un coleóptero que ha producido graves daños en las plantaciones de eucaliptos del suroeste de la Península, aunque no así en Galicia (Gil & Mansilla, 1983), y que ha colonizado recientemente áreas tan lejanas como California (Hanks et al., 1991).

El último de los enemigos del eucalipto llegados de Australia es el coleóptero Curculiónido Gonipterus scutellatus, localizado en 1991 en Lourizán (Pontevedra) (Mansilla. 1992), la única especie que ha supuesto una verdadera plaga para el eucalipto en Galicia.

Para Colombia la especie recolectada en el Corregimiento de Santa Elena; Vereda el Plan, fue identificada por el Taxónomo especialista Dr. Rolf Oberprieler del CSIRO (Camberra, Australia) como Gonipterus platensis (Marelli, 1926). En el Museo “Francisco Luis Gallego” de la Universidad Nacional – Sede Medellín están depositados 10 especímenes (5 hembras y 5 machos), donados por el Laboratorio de Diagnóstico Fitosanitario del Grupo Red de Laboratorios de Diagnóstico Fitosanitario del ICA, en Septiembre 26 de 2016.

Anotaciones biológicas, ecológicas y etológicas de Gonipterus spp.

El gorgojo del eucalipto, es importante en aquellos países donde se ha introducido una plaga de repercusión económica. Sus hospederos sembrados en áreas extensas facilitan su dispersión. Los daños ocasionados se deben a sus hábitos alimenticios, por cuanto en los estados de larvas y adultos consumen el follaje. Son defoliadores y ocasionan disminuciones en el crecimiento de los árboles.

Es un insecto holometábolo. Bajo condiciones favorables es multivoltino. Es factible encontrar de modo simultáneo, huevos, larvas, pupas y adultos en un mismo período.

Huevos: Son subcilíndricos, color amarillo translúcido, de 1.2 a 2.0 mm de longitud por 0.5 a 1.0 mm de diámetro, con los polos redondeados, corion liso y brillante (Alvarado y Sartoli, 2006). La oviposición se localiza sobre las hojas jóvenes terminales, generalmente en el haz. Se encuentran los huevos en número variable, de 4 a 10 cubiertos por una cápsula grisácea (ooteca, de 25 a 3.0 mm de longitud por 1.0 a 1.5 mm de ancho. La capa es una excreción proctodeal fluida, lo que se solidifica al estar en contacto con el aire. Los huevos incuban entre 14 a 16 días (Figura 5).

Figura 5. Ootecas con huevos y larvas de Gonipterus

Larvas: El insecto en estado larval presenta una coloración amarillo verdosa con dos bandas laterales oscuras y una más tenue en la zona media de su dorso. Su cuerpo se encuentra cubierto con una sustancia transparente y pegajosa que lo protege de deshidratación y sirve como mecanismo de protección; además lleva su excremento adherido al cuerpo formando un hilo oscuro en forma de espiral, aspecto característico de este insecto. La larva presenta 4 instares y un comportamiento gregario. Una vez alcanza su último estadio larval, busca el suelo para empupar. Las larvas miden 2,7 mm de longitud en estado temprano a 12 mm en estados más avanzados y presentan una duración de 28 a 40 días (Rodas, 2016).

Pupas: Miden unos 8 mm de largo, son blancas, translúcidas apenas se forman. Después de 24 horas se pigmentan de color marrón a partir de las patas avanzando progresivamente hacia el resto de los apéndices y del cuerpo (Alvarado y Sartori, 2006). Rodas (2016) afirma que el estado de pupa ocurre en el suelo entre 2 a 5 cm de profundidad, aproximadamente, son de color amarillo claro, presentan cuerpos alargados de 7 a 11 mm y tienen una duración de 30 a 40 días.

Adultos: Los insectos en estado adulto son típicos gorgojos, su color puede variar de gris oscuro a café rojizo, dependiendo del estado de desarrollo, hospederos y condiciones ambientales. Presentan sobre el dorso una mancha más oscura en forma de “X”, característica distintiva de Gonipterus, su cuerpo está cubierto de escamas, presenta patas robustas y bien definidas. Generalmente se les observa en el follaje, ramas y tallos en forma aislada o en grupos y frecuentemente en posición de cópula; cuando son molestados, se desprenden de las hojas dejándose caer al suelo como un mecanismo de defensa. Los adultos pueden medir 7 a 9 mm de largo y 4 a 5 mm de ancho. El adulto puede durar 2 a 3 semanas, dependiendo de las condiciones en que se desarrolla (Rodas, 2016). (Figura 6).

Figura 6. Larvas, pupa y adulto de Gonipterus

Especies de insectos del “Complejo Gonipterus” son comúnmente conocidas como “Gorgojos del eucalipto” y representan una de las plagas más importantes para las plantaciones del género Eucalyptus en el mundo. La habilidad para adaptarse a nuevos ambientes y alimentarse de nuevos hospederos, le ha permitido al insecto ocasionar daños de importancia económica para la reforestación en los países donde ha sido reportado.

En la última década, Gonipterus spp. ha aumentado su área de colonización en el mundo; particularmente, en Sur América se ha reportado en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, constituyéndose en una amenaza para el resto de países de la región. En Colombia se detectó recientemente en varios municipios del departamento de Antioquia, causando defoliación severa en varias especies de Eucalyptus (Rodas, 2016).

La ecología y el comportamiento de esta plaga permiten señalar, lo que afirma Rodas (2016) que un síntoma inicial es la defoliación de yemas terminales con perforaciones irregulares sobre la lámina foliar. Las larvas y los adultos de Gonipterus spp. son los responsables de ocasionar el daño, lo cual afecta principalmente el tercio superior de los árboles, limitando su crecimiento; en poblaciones altas pueden llegar a defoliar los árboles en su totalidad y causar su muerte. Los adultos prefieren alimentarse de los márgenes de las hojas, la parte blanda de los brotes y ramas secundarias, mientras que las larvas, además de atacar los brotes jóvenes, prefieren la superficie de la hoja causando perforaciones en ellas, dejando a un lado las fibras duras de las nervaduras.

Posteriormente consumen las hojas en su totalidad. Los daños más importantes incluyen pérdida de crecimiento por defoliación de yemas apicales, defoliación total y, en casos avanzados, muerte de los árboles (Figura 7).

Figura 7. Daños de Gonipterus

Para el año 2005, OEPP/EPPO, reportaban un ciclo de vida para G. scutellatus con variaciones según períodos del año, así:

Tabla 1. Ciclo de vida del Gorgojo del Eucalipto (días)             TºC: 27            MAX: 31.6              MIN: 24.4
Estadio Febrero-Marzo Abril-Junio

Julio-Agosto

Huevo

6-7 7-9 9-10
Larva I 3-4 4-5

5-6

Larva II

3-4 4-6

6-7

Larva III

3-4 4-6

5-8

Larva IV 5-6 6-8

7-10

Pupa

29-31 31-35

32-38

Total 49-56 56-69

64-79

Los adultos de G. scutellatus pueden volar y la dispersión natural se da por sus propios medios. Los adultos son los encargados de la diseminación adheridos a plantas o partes afectadas, larvas y huevos pueden ser transportadas en el suelo que acompaña plántulas para su reproducción. El poder de colonización de esta plaga es elevado (Figura 8).

Figura 8. Daños de larvas y adultos de Gonipterus

Razones del porque los Eucaliptos son plantas exóticas con pocas plagas

Basándose en la experiencia española, Cordero y Santalamazza Mazza (2003) explican que la enorme difusión de las plantaciones de eucaliptos se debe a los grandes rendimientos obtenidos (especialmente con F. globulus) en las particulares condiciones climáticas gallegas. A esta privilegiada situación contribuye también el hecho de que los eucaliptos son plantas exóticas libres de ataques de insectos en Europa. La coevolución de millones de años entre los insectos y las plantas hospedadoras determina que aquellas especies más antiguas en un territorio posean un mayor número de especies de insectos herbívo­ras (Southwood, 1961). E. globulus, la principal especie cultivada en Galicia, es casi total­mente no palatable para las especies de insectos autóctonas, y muy excepcionalmente pueden verse sus hojas atacadas. En ese sentido los eucaliptales generan ecosistemas de bajísima diversidad. Por este motivo los eucaliptales han presentado hasta fechas muy recientes un excelente estado fitosanitario, y tan sólo en 1995 se han empezado a detec­tar ataques de escolítidos a E. globulus (Lombardero & Fernández de Ana Magán, 1997).

En contraste, y como consecuencia de la mencionada coevolución planta-insectos, las masas de eucaliptos son hospedadoras de gran cantidad de insectos en su zona de ori­gen, hasta el punto de que en muchas zonas de Australia se asiste actualmente a un pro­ceso de muerte generalizada por ataques de insectos (Lowman & Heatwole, 1992). Este hecho, unido a los transportes de mercancías desde zonas cada vez más lejanas, hace prever que si algunos de estos insectos alcanzan las plantaciones europeas de eucalip­tos, se pueden producir graves daños económicos por pérdida de producción e incluso muerte del arbolado. Las plagas forestales pueden ocasionar cuantiosos daños. En Esta­dos Unidos de Norteamérica sólo los coleópteros de la corteza producen pérdidas de 22,5 millones de metros cúbicos de madera anualmente (FAO, 1994). Las plantaciones de eucaliptos asturianas se han mantenido por debajo de la rentabilidad en el período 1980-1992 si se computan los gastos de los tratamientos silvícolas (Vázquez et al., 1997). La rentabilidad depende pues del hecho de que estos tratamientos silvícolas rara­mente se aplican. Si el ataque de plagas reduce la producción, puede suceder que inclu­so sin labores silvícolas el eucalipto deje de ser rentable.

Hacia 1925 G. scutellatus fue hallado junto con G. gibberus en Argentina (Marelli, 1928). En Sudamérica se asiste de nuevo a una historia similar a la previamente descri­ta para el continente africano: dispersión de la plaga (en este caso constituida por dos especies) hacia el norte, colonizando Uruguay en 1943, los estados brasileños de Rio Grande do Sul en 1955, Santa Catarina y Paraná en 1982, y Sao Paulo en 1992 (Rosa­do Neto, 1993). En 1995 G. scutellatus colonizó California (Cowles & Downer, 1995), y en 1997 Chile (Lanfranco & Dungey, 2001).

El avance de Gonipterus es inexorable. Ya en 1928 Navarro de Andrade, justo después de conocer su hallazgo en Argentina, escribía en un periódico brasileño “Nem por milagre escaparemos de sua visita. O que é indispensável é que nos defendamos” (Barbielini, 1955). Por su parte Ceballos mencionaba en 1953 a G. scutellatus como un posible ene­migo de los eucaliptos en España, al que habría que estar atento (Mansilla, 1992). Sin embargo, la aparición de G. scutellatus en Europa tardó mucho más de lo que se podría esperar conociendo su historia previa. Fue localizado en 1976 en la Riviera italiana (Arzone, 1976; Sampó, 1976) y dos años después en la costa francesa (Rabasse & Perrin, 1979).

Estaba por lo tanto anunciado que esta plaga llegaría a Galicia; estaba anunciado desde hace más de 50 años y tan sólo había que conocer la historia. Los primeros daños se detec­taron en la localidad de Lourizán, a donde la especie llegó en 1991 (Mansilla, 1992). Desde Lourizán, G. scutellatus ha iniciado su dispersión por toda Galicia (Mansilla & Pérez Otero, 1996), colonizando un radio de unos 85 km desde su localidad de introduc­ción hasta 1995. En septiembre de 1997 se encontraba en prácticamente todos los eucaliptales gallegos, el occidente asturiano, la mitad norte de Portugal, y parece haber llega­do hasta Extremadura (Figura 9).

Figura 9. Eucalipto Baby Blue y bouquet con este hospedero

Hospederos

Rodas (2016) señala que esta plaga se alimenta de un amplio rango de hospederos del género Eucalyptus, que incluyen, entre otros a  E. viminalis; E. globulus, E. smithiii y E. dumii, los cuales son particularmente más susceptibles. Entre las especies más tolerantes se encuentran E. fastigata, E. saligna; E. nitens y E. grandis, sin embargo, esta última ha sido reportada recientemente en Sudáfrica y Brasil, como una importante fuente de alimento para este insecto.

Par el ICA(2016) y apoyándose en la literatura existente, varias especies del género Eucalyptus son comúnmente las más susceptibles al daño del Gorgojo. Destacan: E. amigdalina; E. camandulensis; E. citriodora; E. globulus; E. robusta; E. saligna; E. tereticornis y E. viminalis. La FAO (2007), presentaba un listado de 15 especies del género Eucalyptus, hospederas de Gonipterus spp, aclarando que en efecto existía diferencia de susceptibilidad entre especies en diferentes países. Anteriormente OEPP/EPPO (2005) indicaba la existencia, de siete (7) especies de Eucaliptos hospederos, con grados diferentes de susceptibilidad.

La familia Myrtaceae, es quizás, la que más especies hospederas tiene para G. scutellatus, Cabi (2016) incluye 21. Pero también registra a Pinus patula, Pinaceae, como hábitat de este insecto. Es calificado como una plaga A2, de importancia cuarentenaria por EPPO y otras instancias como CPPC, JUNAC y NAPPO. Es ubicada en Asia, África, Norte y Suramérica, Europa y Oceanía. En diversos países en los cuales se ha dispersado G. scutellatus, se ha comprobado su preferencia por varias especies de eucalipto. En la Isla Mauricio muestra apetencia por E. robusta Smith; E. tereticornis Smith y E. kirtoniana Maiden. Afirman Cordero y Santulamazza (2000) que las especies atacadas en Kenya son en su orden: E. globulus; E. smithii RT Baker, mientras que las especies E. saligna Smith y E. citridora son citadas como inmunes. De igual manera los autores citados señalan lo que acontece en Madagascar, Italia, España (Galicia) y Tasmania (Figura 10).

Figura 10. Especies de adultos de Gonipterus

Factibilidades de manejo de Gonipterus

Ante la presencia de brotes de esta plaga y como medidas para evitar su dispersión en casi todos los países se ha implementado el empleo del parasitoide de huevos Anaphes nitens (Girault) (Hymenoptera: Mymaridae), con resultados altamente aceptables. Además de este benéfico, CABI (2016) presenta del mismo género las especies A. inexpectatus Huber & Prinsloo; A. tasmaniae Huber & Pinsloo; Anagonia scutellata (Malloch) (Diptera: Tachinidae); Apanteles sp (Hymenoptera: Braconidae) y Euderus viridis Thomson (Hymenoptera: Eulophidae). Este inventario es promisorio y puede señalarse que en Colombia podrían encontrarse otros enemigos naturales.  Se documenta en la literatura el hallazgo de adultos de Gonipterus afectados por Beauveria bassiana (Balsamo) Vuillemin, lo cual es una notificación alentadora.

Para evitar que la plaga se distribuya en Colombia, el ICA (2016) ha publicado una serie de actividades a manera de recomendaciones así:

  1. Informar al Instituto Colombiano Agropecuario, cualquier signo o síntoma relacionado con la detección de Gonipterus complejo scutellatus en árboles aislados o plantaciones forestales de Eucalyptus sp. La información puede ser enviada la Dirección Técnica de Epidemiología y Vigilancia Fitosanitaria en Bogotá o cualquier Gerencia Seccional ICA del país.
  2. No movilizar material vegetal de Eucalyptus sp. de ningún tipo, fuera del predio donde se evidencie la presencia de la plaga. En Antioquia (Colombia), se ha registrado en Medellín, Rionegro, Bello, San Pedro de Los Milagros, Marinilla, El Peñol y Guatapé.
  3. Solicitar a los trabajadores de las plantaciones forestales que ingresan a las áreas donde se evidencia la plaga, no desplazarse a otras áreas sin afectación dentro del mismo predio o en áreas aledañas.
  4. En caso de evidenciar la plaga efectuar la vigilancia permanente del problema fitosanitario, determinando la incidencia en el área reforestada y la severidad del daño en los árboles.
  5. Contar permanentemente con un profesional idóneo que preste la asistencia técnica al área reforestada en materia de manejo fitosanitario de la plantación e implementar oportunamente las medidas de manejo que sean determinadas por el asistente técnico.
  6. Se recomienda la visualización del video Gonipterus Enemigo del Eucalipto, producido por la estación fitopatológica do Areeiro. Provincia de Pontevedra España.

La implementación oportuna de las acciones de vigilancia entre reforestadores e ICA en las plantaciones forestales del genero Eucalyptus permite el reporte temprano de la presencia de poblaciones de Gonipterus complejo scutellatus y minimizar su dispersión.

Dada la importancia de esta plaga, el ICA prioriza y refuerza para la presente vigencia, las actividades de vigilancia fitosanitaria forestal hacia plantaciones registradas y no registradas de Eucalyptus sp. A estas recomendaciones pueden agregarse las propuestas por Rodas (2016) que consisten entre otras:

  • Identificar molecularmente la especie o especies asociadas al complejo de Gonipterus presentes en Colombia.
  • Elaborar un mapa de distribución, riesgo y manejo de la plaga.
  • Realizar la introducción y manejo del parasitoide de huevos Anaphes nitens como una alternativa de control biológico.
  • Revisar cuidadosamente el material transportado, ya que huevos y larvas pueden ser movilizados fácilmente en material vegetal.
  • Identificar materiales tolerantes a la plaga.
  • Buenas prácticas de silvicultura y monitoreo permanentes para detectar cualquier anomalía en las plantaciones siempre serán las mejores medidas de prevención de plagas y enfermedades.

Conclusiones

La sanidad forestal, al igual que la vegetal, está frente a las factibles invasiones de diversas plagas de insectos. De un modo progresivo estas especies penetran al territorio nacional afectando sus hospederos preferidos. Las pérdidas derivadas de sus daños, son millonarias. Las soluciones no se encuentran en la declaración de emergencias fitosanitarias. Se requiere presupuesto que garantice la vinculación y dotación de personal capacitado.

Los factores que posibilitan la introducción y establecimiento de plagas exóticas, son comentadas por Ciesla (1991), quien señala:

  • El hombre puede en su trasegar, dispersar plagas. En ocasiones puede llevar accidentalmente formas biológicas de plagas o introducir para estudio especies que pueden escaparse. Esto último ocurrió con L dispar en USA.
  • El comercio internacional de productos agrícolas y forestales. Cargas que se movilizan por diversas rutas y medios impiden su revisión. Debido a esto plagas como S. noctilio, Ophiostoma ulmi y Dendroctonus pseudotsuga han sido introducidas a Nueva Zelandia, USA y China respectivamente.
  • La introducción de plantas o partes de ellas para su multiplicación y así ampliar áreas de cultivo, favorece la dispersión de plagas. Al África se llevó desde Australia Pinus caribea infestado con el áfido Pineus sp.
  • Corrientes de Aire. Se sabe que estas favorecen la dispersión de plagas, tal es el caso de Choristoneura fumiferana (Clemens) (Lepidoptera- Tortricidae), que ha sido dispersada por el viento hasta 600 kilómetros de su lugar de origen.

En Colombia es de vital importancia darle al bosque la atención y cuidado que en otros países se le presta. En la actualidad las zonas de bosque no son atendidas y cuidadas como se requiere. No sólo económicamente estas áreas son importantes, en el aspecto ecológico cumplen un papel trascendental. La actividad biológica de los bosques es esencial para la vida en el planeta. En el caso de zonas reforestadas es fundamental darle todo el apoyo silvicultural para que los árboles sean un verdadero soporte de la vida de diversos organismos entre ellos el hombre. Es por esto que las entidades gubernamentales deben de apoyar a los empresarios particulares en los procesos de reforestación.

Lo que se debe pretender es la construcción de toda una cultura ambiental alrededor de los bosques. Así como se emprenden proyectos de preservación de parques nacionales, se tiene que buscar la forma de tener la misma consideración con los bosques. En especial, debe seguirse insistiendo para que las masas boscosas nativas y/o implantadas sean atendidas con conciencia fitosanitaria (Figura 11).

Figura 11. Adultos de Anaphes nitens

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