Por: I.A Viviana Milena Yamá Escobar
Líder en nutrición y negocios Ingeplant SAS
Zona flores y follajes
I.A Ana María Medina Bahamónn
KAM BAM Cundinamarca
El sistema radicular ha dejado de ser considerado únicamente un órgano de anclaje mecánico para consolidarse en la literatura científica moderna como el “cerebro oculto” de las plantas (Taiz et al., 2015; Ristova & Busch, 2018). En la floricultura de exportación de Latinoamérica —donde destacan las rosas, claveles, crisantemos y hortensias—, el vigor del tallo, la vida en florero y la longitud del botón dependen directamente de la plasticidad de la Arquitectura del Sistema Radicular (Root System Architecture, RSA) (Pizano, 2001; Flórez-Roncancio & Morales, 2020). La sincronía entre el suelo-sustrato, el agua y la raíz determina la eficiencia en el uso de nutrientes (NUE) y la resiliencia ante el estrés biótico y abiótico (Zheng & Dixon, 2019).
Queremos afianzar la premisa que nos ha acompañado a lo largo de estos más de 15 años: “la raíz es la base de la productividad; estas deben ser blancas, en constante crecimiento o renovación y debemos trabajar para tener pelos absorbentes”. La invitación en esta oportunidad es a leer sus plantas para volver la mirada hacia los sistemas radiculares que estamos manejando. Por lo anterior, primero partiremos de recordar cuál es su función en la planta:
- Anclaje, Soporte y Exploración del suelo y el Sustrato: En especies ornamentales cultivadas en contenedores o en camas de suelo (como rosas, claveles y crisantemos), las raíces proporcionan la estabilidad mecánica necesaria para soportar el peso del dosel floral (Flórez-Roncancio & Morales, 2020). Una arquitectura radical densa permite una exploración tridimensional eficiente del sustrato, lo cual es crítico en volúmenes de suelo restringidos (Ristova & Busch, 2018).
- Absorción de Agua y Nutrientes: Es la función más reconocida. Los pelos absorbentes son responsables de la toma de la solución del suelo (Marschner, 2011). En ornamentales, una absorción ineficiente de calcio (Ca), por ejemplo, se traduce directamente en desórdenes fisiológicos como necrosis en los bordes de los pétalos o tallos débiles o “cuello de ganso” (Cáceres & Nieto, 2019; Zheng & Dixon, 2019).
- Síntesis de Fitohormonas y Metabolitos Secundarios: Las raíces son el principal sitio de biosíntesis de citoquininas y giberelinas, hormonas cruciales para estimular la división celular en los meristemos aéreos, promover la brotación lateral y retrasar la senescencia foliar y floral (Taiz et al., 2015). Un sistema radical enfermo detiene la producción de estas hormonas, acelerando el amarillamiento de las hojas basales (Pérez-Pérez et al., 2019; Ramírez & Peña, 2021).
Ahora vamos a hacer una pequeña recapitulación sobre los principales desafíos edafoclimáticos muy particulares que restringen el óptimo desarrollo radicular:
- Compactación e Impedimento Mecánico: En la Sabana de Bogotá (Colombia) y zonas altas de Ecuador, muchos suelos son de origen volcánico (Andisoles e Inceptisoles) (Instituto Geográfico Agustín Codazzi [IGAC], 2012). Aunque poseen excelente porosidad natural, el pisoteo continuo en las labores de corte dentro de los invernaderos genera “piso de arado” o densificación de horizontes (Amézquita, 1998). Impacto Fisiológico: La resistencia mecánica desvía la energía de la planta hacia la síntesis de etileno endógeno en la cofia radicular, lo que detiene la elongación de la raíz, engrosa los ápices y disminuye drásticamente el volumen de suelo explorado (Taiz et al., 2015).
- Hipoxia y Anoxia por Mal Drenaje: El exceso de humedad debido a riegos deficientemente calculados o a capas freáticas altas —frecuentes en las zonas planas de Cundinamarca, Colombia— satura el espacio poroso eliminando el oxígeno (O2) (IGAC, 2012). Impacto Fisiológico: Sin O2, la raíz pasa de la respiración aeróbica a la fermentación láctica o etanólica (Taiz et al., 2015). Esto genera una caída drástica del ATP disponible, bloqueando las bombas de protones. Sin energía, cesa la absorción activa de Potasio y Nitrógeno, causando marchitez metabólica (las raíces pierden la capacidad de retener agua) y la muerte celular de los pelos absorbentes (Marschner, 2011; Zheng & Dixon, 2019).
- Estrés Salino y Conductividad Eléctrica (CE) Elevada: El uso intensivo de fertirriego en ciclos continuos de producción provoca la acumulación de sales en la zona radicular, especialmente sulfatos y cloruros (Zheng & Dixon, 2019). Impacto Fisiológico: Una CE elevada en el suelo reduce el potencial osmótico exterior. Si el potencial de la solución del suelo es más negativo que el del interior de la raíz, el agua no ingresará por ósmosis, pudiendo incluso generar plasmólisis (Taiz et al., 2015). Además, concentraciones altas de Sodio (Na+) desplazan al Calcio (Ca++) de las membranas celulares, destruyendo la integridad estructural de la raíz (Marschner, 2011).
- Fitopatógenos y Plagas de la Rizósfera: Las heridas causadas por limitantes mecánicas o el estrés por hipoxia son la puerta de entrada para complejos patogénicos graves en la región (Agrios, 2005):
- Hongos y Oomicetos: Fusarium oxysporum (el limitante número uno en claveles de Colombia), Pythium debaryanum, Phytophthora spp. y Rhizoctonia solani (Ceniflores/Asocolflores). Estos microorganismos destruyen el tejido cortical e invaden los haces vasculares.
- Nemátodos: El nemátodo agallador (Meloidogyne spp.) y el lesionador (Pratylenchus spp.) destruyen la continuidad del xilema radicular, reduciendo drásticamente la absorción hídrica e induciendo enraizamientos anómalos (agallas) no funcionales (Agrios, 2005; Ceniflores / Asocolflores).
Teniendo en cuenta todo lo anterior, nos permitimos plantear como plan de “administración” de las raíces la bioestimulación, que juega un papel importante ya que no se restringe a una sola manera de mejorar el sistema radicular (Calvo et al., 2014; Rouphael & Colla, 2020). Es necesario manejar un balance entre el aporte hormonal, nutricional, agua, aminoácidos y sustancias adecuadas para desintoxicar el ambiente en el suelo o sustrato. En estas épocas conocidas como “valle de producción” o “temporada baja”, se presenta la oportunidad para reforzar el trabajo enfocado en la recuperación, mejoramiento y adecuación del ambiente que soporta las raíces.
Desde Ingeplant, con la tecnología Carboxipoliol, se ha venido incorporando en las formulaciones sustancias que favorecen estos procesos de bioestimulación que resumiremos a continuación:
- Oligosacarinas – Los Mensajeros: Son carbohidratos complejos (fragmentos de la pared celular de plantas o de hongos) que actúan como moléculas de señalización o “elicitores” (Côté & Hahn, 1994). Cuando la planta detecta oligosacarinas, las interpreta como una señal de alerta o de interacción con el entorno. Esto desencadena una respuesta fisiológica que estimula masivamente la ramificación de raíces laterales y la proliferación de pelos absorbentes (Côté & Hahn, 1994). Además, preparan el sistema inmunológico de la planta mediante la Resistencia Sistémica Adquirida (SAR), haciendo que las raíces sean más resistentes al ataque de nematodos y hongos patógenos del suelo (Agrios, 2005).
- Extractos de Algas – El Motor Hormonal: Generalmente extraídos de algas pardas como Ascophyllum nodosum, son una de las fuentes naturales más ricas de bioestimulantes (Ali et al., 2021). A nivel de raíz aportan fitohormonas naturales, principalmente auxinas (que dirigen el alargamiento de la raíz hacia abajo) y citoquininas (Ali et al., 2021). Contienen compuestos osmoprotectores como el manitol y las betaínas; si la planta sufre estrés por sequía o salinidad, estos compuestos evitan que las células de las raíces se deshidraten, permitiendo que sigan creciendo en condiciones adversas (Ali et al., 2021; Rouphael & Colla, 2020).
- Aminoácidos – Ladrillos: La aplicación de aminoácidos libres (especialmente los L-aminoácidos) le ahorra a la planta la inmensa cantidad de energía que gastaría en sintetizarlos desde cero (Nardi et al., 2016). El aminoácido L-Triptófano es de vital importancia aquí, al ser el precursor metabólico directo del Ácido Indolacético (AIA), la principal auxina natural que le ordena a la planta iniciar nuevas raíces (Taiz et al., 2015). Asimismo, tienen un fuerte efecto quelatante que une a micronutrientes bloqueados en el suelo (como zinc o hierro) formando una “cápsula” orgánica que la raíz puede absorber con extrema facilidad (Nardi et al., 2016).
- Carbono Orgánico – El Acondicionador del Entorno: Generalmente presente en forma de ácidos húmicos y fúlvicos, el carbono orgánico no actúa tanto dentro de la planta, sino en el entorno inmediato de la raíz (la rizósfera) (Nardi et al., 2016). Mejora la estructura física del suelo, reduciendo la compactación para que las raíces tiernas puedan penetrar sin resistencia mecánica. Además, aumenta la Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC), reteniendo nutrientes como un imán para que no se laven con el agua de riego, y sirve de alimento base para los microorganismos benéficos del suelo como micorrizas y bacterias rizoféricas (Calvo et al., 2014; Nardi et al., 2016). Un microbioma saludable actúa como una “extensión” del sistema radicular.
Bibliografía
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- Ali, O., Ramsubhag, A., & Jayaraman, J. (2021). Biostimulant properties of seaweed extracts in plants: Implications towards sustainable crop production. Plants, 10(3), 531.
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- Cáceres, J., & Nieto, D. (2019). Dinámica de absorción de macronutrientes y desarrollo radical en clavel (Dianthus caryophyllus) bajo condiciones de invernadero. Agronomía Colombiana, 37(1), 58-67.
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- Ceniflores (Centro de Innovación de la Floricultura Colombiana) / Asocolflores. (Varios años). Boletines Técnicos y Manuales de Manejo Integrado de Plagas y Enfermedades.
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- Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC). (2012). Estudio general de suelos y zonificación de tierras del departamento de Cundinamarca. Bogotá, Colombia: Imprenta Nacional de Colombia.
- Marschner, H. (2011). Marschner’s Mineral Nutrition of Higher Plants (3rd ed.). Academic Press.
- Nardi, S., Pizzeghello, D., Schiavon, M., & Ertani, A. (2016). Plant biostimulants: physiological responses induced by protein hydrolyzed-based products and humic substances in plant metabolism. Scientia Agricola, 73(1), 18-23.
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- Pizano, M. (2001). Floricultura y Medio Ambiente: Producción de flores en Colombia. Ediciones Hortitecnia.
- Ramírez, M., & Peña, A. (2021). Interacción rizósfera-microorganismo y su efecto en la síntesis de citocininas en esquejes de crisantemo (Dendranthema grandiflora). Revista Facultad Nacional de Agronomía Medellín, 74(2), 9540-9551.
- Ristova, D., & Busch, W. (2018). Natural variation of root traits: from development to structural support in crops. Plant Physiology, 176(4), 2568-2580.
- Rouphael, Y., & Colla, G. (2020). Biostimulants in agriculture. Frontiers in Plant Science, 11, 40.
- Taiz, L., Zeiger, E., Møller, I. M., & Murphy, A. (2015). Plant Physiology and Development (6th ed.). Sinauer Associates.
- Zheng, Y., & Dixon, M. (2019). Root zone management and its effects on water and nutrient uptake in greenhouse ornamentals. Scientia Horticulturae, 255, 120-131.




