Por: la Subdirectora

 

Posiblemente gracias a la amplia disponibilidad de información que tenemos, parece que  sucedieran más eventos de los que solían suceder en épocas anteriores. Tenemos noticias en tiempo real de lo que pasa alrededor de todo el mundo, y es tanto el movimiento, que se siente uno abrumado e incapaz de seguir la interminable corriente de información que a cada instante cambia el panorama.

A nivel económico por ejemplo, el presidente de los Estados Unidos inició un programa de guerras económicas en contra de sus más importantes competidores, quienes respondieron haciendo lo propio. Por lo que toca a las fuentes de energía, se recuperó el precio del petróleo y parecen haberse estancado los acelerados desarrollos que se venían conociendo en materia de renovables y que presagiaban que en un corto periodo de tiempo podría haber un cambio energético masivo. En Canadá legalizaron la marihuana para uso recreativo, lo que produjo, por una parte, una caída instantánea del precio de aquella sustancia, y por otra, instantáneos ingresos al gobierno de ese país por cuenta de impuestos sobre la hierba, que por primera vez empezó a comprarse en establecimientos autorizados y con medios convencionales como las tarjetas de crédito. En cuanto al valor de cambio, el dolar ha mantenido una estable tendencia al alza frente al peso colombiano y otras monedas, lo cual representa una época de bonanza para el sector exportador.

En lo social, los problemas de naturaleza humanitaria se degradan cada vez más. Se completa un año más de la guerra en Siria y un año más de sufrimiento del pueblo yemení, que perece en medio de un conflicto que inexplicablemente ha pasado casi desapercibido. Contamos también un año más en que los regímenes autoritarios y las difíciles condiciones de vida de muchos países africanos siguen desplazando a sus ciudadanos, quienes se lanzan al mar con la esperanza de conseguir mejor futuro en el continente europeo. Entre tanto, en Europa ven como un problema el “fenómeno de la inmigración” pero no el de las guerras en el Medio Oriente y la inestabilidad política en África. En Colombia sucede algo parecido debido a lo que se vive en nuestro vecino país, sin embargo, creo que es significativo notar la diferencia entre los puntos de vista al respecto. En Colombia estamos conscientes de que el problema es el régimen dictatorial instalado en Venezuela, no el que sus ciudadanos estén migrando a nuestro país. Hasta ahora ha habido solidaridad y esperamos que a nuestros brillantes políticos no se les ocurra explotar, al modo europeo, el tema de la migración como un comodín que les permita echarle la culpa de su incompetencia a nuestros necesitados hermanos venezolanos.

A nivel político hubo varios cambios importantes. Hubo cambios de gobierno en varios países de Latinoamérica, entre ellos el nuestro, donde estrenamos tanto presidente como congreso. Con excepción de México, en Latinoamérica y buena parte del mundo la política vira peligrosamente hacia la derecha. También asistimos a la manipulación de la democracia con el caso de Cambridge Analytica y a la recia protesta civil francesa frente a un gobierno que, ignorando la situación de su pueblo, pretendía subir varios impuestos.

Otro fenómeno que parece estarse visibilizando es la corrupción. El caso del Banco Alemán, la renuncia del presidente del Perú por temas de sobornos, Lulla da Silva investigado y el abogado del presidente Trump condenado a prisión son solo algunos pocos ejemplos de corrupción de los que hemos sabido este año. En lo nacional, sin que hubieran pasado más que unos meses de iniciado su ejercicio, se llevó a cabo un juicio político en contra de nuestro astuto ministro de hacienda por el caso de los bonos del agua. Este funcionario era ya conocido en materia de corrupción, pues cuando hace algunos años se destapó el caso de los Papeles de Panamá, Carrasquilla aparecía dentro de la lista de los evasores. Tampoco puede quedar sin mención el caso del Fiscal General, quien habiéndose desempeñado como abogado del socio colombiano de Odebrecht, es hoy a quien corresponde llevar a cabo la investigación penal en contra de los miembros de esa multinacional del soborno y la corrupción.

No obstante todo lo anterior, esperamos que el año entrante nos traiga mejores noticias. Esperamos que las cosas que marchan bien sigan por ese camino, y que se logre corregir el destino de esas que no van tan bien. Deseamos que el año que viene nos traiga menos corrupción, más progreso y menos pobreza. Está en nuestras manos no dejar que quienes lleguen al poder se burlen de nosotros y hagan con nuestros dineros lo que se les antoje, pues podemos ejercer control en cada una de nuestras esferas. Recordemos que nosotros somos mandantes y los gobernantes mandatarios, que nosotros les pagamos para que trabajen, para que coordinen lo público y nos rindan cuentas. El empoderamiento ciudadano pasa primero por el reconocimiento de quién es quién: la ciudadanía no es subordinada del gobierno, en cambio, el gobierno lo es de la ciudadanía. Tenemos esperanza en un gran año 2019 lleno de cambios, progreso, y empoderamiento ciudadano.

Para terminar, saludamos a todos los participantes del sector agrícola y en especial a los del sector floricultor deseándoles un año nuevo lleno de prosperidad, éxitos y alegrías.