Por: Redacción Metroflor

Empezamos este año retomando nuestra serie de entrevistas sobre el papel de la mujer en la floricultura, para lo cual entrevistamos a una colega que lleva en el sector 23 años y cuyo esmerado recorrido profesional incluye la investigación, el trabajo en finca, el manejo de personal y la gestión comercial. Se trata de Zulma Astrid Moreno Muñoz, microbióloga industrial de la Universidad Javeriana de Bogotá, de quien ahora contaremos su historia.

Zulma Astrid Moreno Muñoz

Ciencias prácticas

Cuando a Zulma le llegó el momento de elegir una carrera profesional, pensaba en estudiar psicología o alguna otra ciencia de naturaleza práctica como la optometría y la bacteriología. Se presentó a varias facultades y pasó a todas. Finalmente decidió estudiar bacteriología en la Universidad Javeriana, así que se trasladó desde su pueblo natal (Turmequé – Boyacá) a Bogotá.

Mientras cursaba los primeros semestres, la Universidad decidió que el programa de bacteriología a partir del quinto semestre tendría un enfoque clínico. Por lo tanto, llegados a ese punto los estudiantes tendrían que decidir si continuar por ese camino o dar un énfasis diferente al resto de la carrera. Nuestra protagonista decidió hacer énfasis en microbiología industrial. Zulma tenía gran expectativa por la microbiología, ya que es un campo más amplio que abarca no sólo las bacterias, sino también otros microorganismos como virus, hongos y protozoos. Además, esa rama podía ofrecer una variedad más amplia de oportunidades laborales en comparación con la bacteriología; los microbiólogos pueden trabajar en muchas industrias, incluyendo la medicina, la investigación, la industria alimentaria, la agricultura y la biotecnología, entre otras, y aunque el énfasis en el agro lo da la microbiología agro-veterinaria, el estudio de microorganismos le permitía ingresar a la agricultura aun cuando después tuvo que hacer un refuerzo extra.

En ese entonces se veía haciendo análisis en laboratorios de alimentos, aguas y otras cosas, pero no tenía idea de que su futuro estaba en las flores.

Clases extraordinarias

Ya hacia el final del programa, Armando Angarita (seguramente también muy conocido por nuestros lectores), que era profesor de la Universidad y además amigo de Zulma, la puso en aviso de que en una finca de flores (Grupo Cota) estaban necesitando a un microbiólogo. La necesidad concreta se relacionaba con un problema de chizas y el cultivo de un hongo para su control.

Zulma se inquietó un poco, pues conocía muy poco del tema de la microbiología aplicada en el agro. Sin embargo, se puso de acuerdo con Angarita para aprender lo necesario. Fue así que durante los siguientes 6 meses, Zulma siguió yendo a la universidad todos los sábados para recibir, por parte del profesor Angarita, clases intensivas de entomología, fitopatología e identificación de nemátodos, entre otros. Estas clases, en adición a las prácticas propias del último semestre de Universidad, le sirvieron como una preparación ideal para su incursión en el mundo de las flores.

Ya en el cultivo…

En ese entonces Grupo Cota tenía una situación de chiza en sus cultivos de rosas. La población de chizas, a su vez, estaba siendo afectada por el hongo Metarhizium, por lo cual la tarea de Zulma era propagar el Metarhizium con el propósito de controlar la población de chiza de forma biológica. Como el hongo ya se encontraba en la finca, establecerlo era relativamente fácil. Esta técnica funcionó durante un tiempo, hasta que las chizas dejaron de mostrarse contaminadas, por lo que empezaron a trabajar con otros microorganismos de facturación industrial y las funciones de nuestra protagonista empezaron a cambiar poco a poco.

Dentro de las nuevas tareas que la ocupaban estaban aplicar diversos tratamientos para enfrentar los problemas de sanidad de las fincas, recibir a los representantes comerciales que ofrecían diferentes soluciones, hacer las programaciones de la finca, manejar personal e, incluso, desempeñar algunas labores culturales.

Zulma nos contó que durante su experiencia manejando personal pudo activar su vocación hasta entonces latente hacia la psicología, pues eran muchas las situaciones en las que debía escuchar, aconsejar y mediar. Trabajó durante cinco años en Grupo Cota. Describe la experiencia como gratificante y de mucho aprendizaje.

Mundo comercial

Poco después otra persona también seguramente recordada por nuestros lectores, Iván Zarate, le contó a Zulma que habían abierto una vacante en BAM (entonces Proficol-Bam). Zulma aplicó y empezó a trabajar en un campo comercial hasta entonces desconocido para ella. El cambio constituyó un reto, pues no conocía la zona, ni los clientes, ni tenía experiencia en ventas. Sin embargo, con la orientación del equipo y la capacitación que recibió rápidamente fue aprendiendo y logró desempeñarse con éxito durante cinco años en esa compañía.

De allí pasó a trabajar como representante técnico-comercial en Ibicol, empresa donde aún desempeña sus labores profesionales, ostentando ahora el cargo de Directora Comercial.

“Mi parte ambiental”

De acuerdo con Zulma, el enfoque ambiental, tener un extracto botánico sistémico y traslaminar multisitio como NeemAzal para control de muchas plagas y el manejo de microorganismos benéficos para aplicación de aguas residuales y remediación del suelo, entre otras cosas, que posee Ibicol en su portafolio, fue lo que generó una conexión inmediata con ella. “Esto sí es lo mío”, pensó en ese momento. Reflexiona nuestra protagonista en que hace 13 años, cuando empezó a trabajar allí, cosas como el manejo de los residuos sólidos de origen orgánico y el cuidado del equilibrio microbiológico del agua y del suelo no eran prácticas tan comunes, por lo que empezar a trabajar en una compañía tan enfocada en todos estos aspectos fue muy gratificante, pues sentía que con su trabajo estaba aportando un poco al medio ambiente. Hoy en día hay ingenieros ambientales trabajando en las fincas de flores, la CAR está pendiente de dónde se vierten las aguas después del proceso productivo y el tema ambiental es parte de los programas internos de las fincas; antes, eso no era así. Sin embargo, eso era con lo que Zulma trabajaba y su día a día consistía en aplicarlo y enseñarlo a otros. De acuerdo con nuestra protagonista, “hay que tomar conciencia”, pues “hemos desgastado mucho nuestros suelos con tanta fertilización”. Necesitamos hacer biorremediación en los suelos, conservar los ecosistemas, aplicar la tecnología para reducir las emisiones y hay opciones para ello.

Perspectivas

Preguntada sobre sus perspectivas profesionales, Zulma nos contestó que aún tiene mucho por hacer y por aprender en Ibicol. En sus palabras: “Mi ciclo profesional sigue creciendo y se sigue alimentado”. Nos contó, por ejemplo, que le encanta su trabajo en relación con lo que ella llama “el bienestar de las plantas”. Para Zulma es muy importante que la planta pueda soportar por sí misma los cambios ambientales: “No se trata de meterle a la planta fitohormonas, sino de que ella misma sea capaz de producirlas”, “ayudamos a la planta a que genere sus propios antioxidantes, antiestresantes y defensas”. A este trato amable las plantas responden con mayores producciones.

Zulma Moreno y Myriam López

Sobre Metroflor

Para terminar la entrevista, preguntamos como siempre a nuestra entrevistada, qué opina de la Revista Metroflor. Nos respondió que ella es una “enamorada de la revista” y que siempre que va a Flores Jacaranda, la finca de gerberas de Daniel Durán, se va con un ejemplar que sin falta le entrega José Bulla. Zulma ha visto el crecimiento y evolución de Metroflor y para ella es valioso que la revista no solo trate temas exclusivamente de flores sino que también tenga contenidos sobre otros cultivos y sobre diversidad de soluciones, dentro de las que se encuentran también las que apuntan a temas de sostenibilidad, como lo es la agricultura regenerativa.

Muchas gracias a Zulma por su tiempo para esta entrevista. Le deseamos lo mejor y ¡que siga aportando a la floricultura en Colombia!