Compartir Artículo

Por: I.A. Martha Bravo
Departamento Técnico Biocrop

En la floricultura intensiva, pocas etapas son tan determinantes como el periodo posterior a la poda. En cultivos de rosa y otras especies ornamentales, esta práctica —fundamental para programar producción en fechas clave como San Valentín y Día de la Madre— representa también un momento de alta vulnerabilidad fisiológica.

Tras la poda, la planta debe reconstruir su arquitectura, reactivar su metabolismo y emitir nuevos brotes en el menor tiempo posible. Lograrlo de manera eficiente no solo impacta la productividad, sino también la calidad final del tallo floral. En este contexto, el uso combinado de bioestimulantes y microorganismos benéficos se posiciona como una herramienta clave para una recuperación exitosa.

El reto fisiológico después de la poda

La poda genera una ruptura en el equilibrio hormonal de la planta. Se reduce la dominancia apical, se afectan los flujos de auxinas y citoquininas, y el sistema radicular pierde temporalmente eficiencia en absorción.

Además, las heridas generadas y la disminución de defensas naturales aumentan el riesgo de ataques por patógenos de suelo como Fusarium, Pythium y Rhizoctonia.

Frente a este escenario, el manejo agronómico debe enfocarse en tres pilares:

  • Reactivación del crecimiento vegetativo 
  • Regeneración del sistema radicular 
  • Protección biológica del suelo 

El uso combinado de bioestimulantes y microorganismos benéficos permite abordar estos factores de manera eficiente. Por tanto, la estimulación del desarrollo vegetal y radicular juega un papel determinante en la reactivación de la planta. Actualmente, el agricultor cuenta con soluciones diseñadas para responder a estas necesidades con formulaciones como Vazzar Plus, un fertilizante con compuestos promotores del crecimiento como auxinas (ANA y AIB), que inducen procesos clave como la división celular y la formación de raíces adventicias. Su contenido de aminoácidos libres proporciona soporte inmediato para la recuperación y el crecimiento de la planta, reduciendo el gasto energético en momentos de estrés. Los ácidos húmicos y fúlvicos, por su parte, mejoran la disponibilidad de nutrientes y estimulan la actividad biológica del suelo.

Con Vazzar Plus, el cultivo de rosa presenta un mayor desarrollo del sistema radicular, favoreciendo un mejor establecimiento de la planta. Como resultado, se obtiene una brotación más rápida y uniforme, tallos más vigorosos en longitud y calidad, y una recuperación más eficiente del área foliar.

En evaluaciones realizadas en cultivo de crisantemo, se comparó Vazzar Plus frente a un manejo estándar de finca y un testigo biológico. Los resultados evidenciaron una reducción significativa en el porcentaje de descarte: el tratamiento finca registró un 18 % de descarte, mientras que Vazzar Plus alcanzó un 7 %, lo que representa una mejora importante en el establecimiento del cultivo y un mayor aprovechamiento de plantas productivas. 

La evaluación cualitativa del desarrollo radicular en esquejes de crisantemo (Gráfica 1) reveló que el tratamiento con Vazzar Plus (2 cc/L) promueve una arquitectura radicular robusta y uniforme. Esta mejora en la conformación de la masa radicular explica la reducción significativa en el porcentaje de descarte. Mientras que el testigo comercial presentó un sistema radicular heterogéneo y de menor densidad, los ejemplares tratados con Vazzar Plus exhibieron una mayor consistencia en el bloque de enraizamiento, lo que sugiere un efecto bioestimulante que optimiza el establecimiento del cultivo y garantiza la homogeneidad vegetativa necesaria para los estándares de producción comercial.

Gráfico 1. Enraizamiento en cultivo de crisantemo.

Por otro lado, mientras la estimulación fisiológica reactiva la planta, el suelo también requiere ser protegido y regenerado. En este contexto, los consorcios microbiológicos como el del bioinsumo Trombo Plus juegan un papel fundamental. Formulado con Trichoderma harzianum, Trichoderma viride, Trichoderma koningiopsis, Trichoderma asperellum y Saccharomyces cerevisiae, este tipo de soluciones favorece el equilibrio biológico del suelo y la sanidad radicular.

Trombo plus no solo coloniza la rizosfera, sino que también actúan directamente frente a patógenos mediante diversos mecanismos de acción. Entre ellos se destaca el micoparasitismo, donde especies de Trichoderma colonizan, invaden y degradan hongos fitopatógenos, contribuyendo a la protección del sistema radicular y a la regeneración del suelo. Adicionalmente, producen metabolitos antifúngicos y enzimas como quitinasas y glucanasas, capaces de degradar las paredes celulares de los hongos fitopatógenos. Asimismo, generan compuestos bioactivos como auxinas, ácidos orgánicos y sideróforos, que estimulan el desarrollo radicular y mejoran la absorción de nutrientes, favoreciendo plantas más vigorosas y un suelo biológicamente activo.

El uso de Trichoderma harzianum, Trichoderma viride, Trichoderma koningiopsis, Trichoderma asperellum y Saccharomyces cerevisiae dentro de una misma formulación responde a la complementariedad de sus mecanismos de acción. Algunas especies presentan mayor capacidad de antagonismo frente a patógenos, otras destacan por su habilidad para colonizar la raíz de manera eficiente y otras muestran mejor adaptación a condiciones ambientales adversas. Esta diversidad funcional permite una mayor estabilidad y eficacia en campo, favoreciendo la protección del sistema radicular, la uniformidad del cultivo y un mejor desempeño agronómico.

La aplicación de Trombo Plus favorece un sistema radicular más sano y activo, reduce la presión de patógenos del suelo y promueve un mejor establecimiento de las plantas. Como resultado, se obtiene un crecimiento más uniforme, mayor vigor vegetativo y una mejor capacidad de absorción de agua y nutrientes, factores que se traducen en plantas más fuertes y productivas, con menor pérdida y mayor eficiencia en el manejo del cultivo.

Soluciones como Trombo Plus permiten alcanzar hasta un 93,6 % de aprovechamiento de esquejes, lo que representa una mejora significativa en la eficiencia del establecimiento. Además, los esquejes tratados presentan un sistema radicular más desarrollado, con raíces sanas y funcionales, acompañado de un mejor desarrollo foliar en etapas tempranas. Este comportamiento favorece una mayor capacidad de absorción de agua y nutrientes, promoviendo un establecimiento más uniforme del cultivo y plantas con mayor vigor desde las primeras fases de desarrollo.

Adicionalmente, la aplicación de Trombo Plus en campo permitió anticipar la cosecha entre 4 y 5 días frente al tratamiento testigo. Esta ventaja resulta especialmente relevante en sistemas de producción intensiva, donde la oportunidad de corte y la programación de cosecha son factores clave para mejorar la rentabilidad.

La combinación de bioestimulantes y biocontroladores representa una estrategia agronómica integral para optimizar la recuperación pos-poda en cultivos ornamentales. Esta complementariedad permite abordar simultáneamente los principales retos posteriores a la poda: la planta se recupera más rápido, el sistema radicular se establece con mayor eficiencia y el suelo mantiene un equilibrio biológico que reduce la presión de patógenos.

Desde el punto de vista productivo, esta estrategia se traduce en beneficios concretos para el floricultor: brotaciones más homogéneas, tallos de mejor calidad, mayor aprovechamiento de plantas y una posible anticipación en los ciclos de producción. Estos factores resultan valiosos donde la uniformidad del cultivo y la oportunidad de corte son determinantes para cumplir con ventanas comerciales exigentes como San Valentín y Día de la Madre.

“Cuando pienses en cultivos productivos, piensa en BIO-CROP”.

Versión impresa del artículo: