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Por: La Directora

Hace poco menos de un mes el gobierno anunció oficialmente la llegada del Fenómeno del Niño a Colombia. Como muy bien han sabido explicar los expertos del IDEAM y otros comentaristas ilustrados, este evento de variabilidad climática interanual se genera por el calentamiento superficial de las aguas del Océano Pacífico, generando consecuencias en todo el planeta que, sin embargo, se expresan de formas diferentes dependiendo del lugar específico que se evalúe. La intensidad y duración del Fenómeno depende de cuántos grados en promedio sea la anomalía térmica oceánica. Un aumento de entre 0,5 y 1 grado centígrado se cataloga como un Niño débil; entre 1 y 1,5 es un Niño Moderado y entre 1,5 y 2 grados un Niño fuerte. La Organización de Naciones Unidas ha alertado que, en esta ocasión la alteración sobrepasa los 2 grados centígrados, por lo que el Fenómeno que viviremos durante el segundo semestre de 2026 y principios de 2027 ha sido llamado “Súper Niño”.  

En Colombia, el Fenómeno del Niño, que afectará principalmente las regiones Andina, Caribe y del Orinoco, implica un aumento en las temperaturas y una mayor cantidad de días secos, lo que conlleva a más evaporación del agua disponible y suelos con menor capacidad de retención de la humedad. Las autoridades, conscientes de que nuestra infraestructura es limitada – la energía que se produce en el país es principalmente hidroeléctrica, dependemos del gas importado para las termoeléctricas y las renovables son prácticamente inexistentes -, aconsejan tomar medidas inmediatas (ahorro de agua y energía) y anticipan la posibilidad de que volvamos a tener otro racionamiento de agua.  

En el sector agrícola se prevén menores rendimientos en cultivos de ciclo corto debido a la menor disponibilidad de agua, menor producción de leche y carne por afectación de pastizales, mayor mortalidad de ganado y, posiblemente, heladas en cultivos situados a alturas de 1500 metros o más.  

Esta edición de Metroflor incluye varios artículos relevantes relacionados con el este fenómeno climático en la floricultura y qué acciones tomar para enfrentarlo. Nuestros lectores encontrarán interesantes columnas que hablan del el impacto del Fenómeno del Niño en la floricultura (pág.44), que responden a la pregunta de cómo se anticipa la respuesta fisiológica de la planta bajo estrés hídrico (pág. 39), y que proponen estrategias sostenibles para combatir plagas como los trips, mosca blanca y áfidos, que proliferan especialmente en condiciones de sequía (pag. 14).  

Estamos seguros de que estos artículos serán de su mayor interés. Adicionalmente, invitamos a nuestros lectores a buscar en nuestra página web artículos relacionados que han sido publicados en otras ediciones. Para ello, ubíquese en la lupa del sitio web metroflorcolombia.com (parte superior derecha) e introduzca búsquedas del tipo: “estrés hídrico”, “estrés abiótico”, “fenómeno del niño”, etc. Encontrará gran variedad de resultados con información útil y aplicable al manejo de sus cultivos en esta época de anormalidad climática que promete solamente recrudecerse.  

Versión impresa de la editorial