Herramientas proteccion de cultivos

Por: I.A. Juliana Cotrina
Esp. Agronegocios
Líder técnico desarrollo de bioinsumos
STK Colombia

Abstract
La producción agrícola pone en evidencia el rol de las plantas como base de la cadena alimenticia; es por ello que nace la protección de cultivos, que a través de la historia ha tomado diferentes enfoques. Hoy tenemos como reto lograr alta productividad, cuidando los diferentes recursos asociados a los sistemas de producción, así como a los consumidores. Es así como STK desarrolla especialidades en base botánica que se integran dentro programas de manejo fitosanitario sostenibles. STK REGEV, un fungicida híbrido que combina la botánica y la química, para controlar eficientemente patógenos de importancia económica, reduciendo los riesgos de pérdida de sensibilidad y los residuos químicos.

Palabras claves
Protección de cultivos, sanidad vegetal, bioinsumos, fungicida híbrido, STK Regev.

La revolución agrícola (8000 años antes de Cristo) cambió la forma de relacionarnos entre especies. La historiadora Diana Uribe lo define como el inicio de un proceso simbiótico entre plantas, animales y humanos, ya que todos necesitan de los otros para sobrevivir; a esta afirmación le hace falta incluir los microorganismos, dado que han venido evolucionando en este mismo sistema. Este cambio en la interacción de los seres vivos ha puesto en evidencia el rol de las plantas como base de la cadena alimenticia, lo que da origen a la protección de cultivos con diferentes estrategias.

Para 1200 a.C. se tienen los primeros reportes de uso de plantas venenosas como la cicuta y el acónito, así como la fumigación con azufre para control de plagas. Los romanos y los chinos, por ejemplo, utilizaban plantas como el eléboro y la mezcla de arsénico con agua para el control de insectos. Tras la implementación de diferentes herramientas y en simultáneo, avances en la medicina, en el siglo XV se habla de la importancia de la dosificación, como base de la toxicología moderna, con una afirmación de Paracelso que aún es vigente: “La dosis correcta diferencia el veneno del remedio”. Tres siglos más adelante los desarrollos incluyen la extracción de rotetona y piretro de diferentes plantas para control de plagas en cultivos y humanos, se reconoce el potencial del árbol de té australiano como fungicida y bactericida y, adicionalmente, nacen el primer veneno digestivo (arsénico y miel como cebo para hormigas), el primer veneno de contacto (tabaco para control de insectos en pera), el primer fumigante (tabaco caliente), el uso de cal y sulfato de cobre (mildeo velloso en uva) y polvo de mercurio (tratamiento de semillas).

En el siglo XX las dos guerras mundiales impulsaron el desarrollo científico, y la química fue una de las disciplinas con avances relevantes, creando plaguicidas con ingredientes activos de síntesis química controlada, donde resaltan Diclorobenceno (fumigante), Tiocianato (insecticida de contacto), Pentaclorofenol (protector de madera), TEPP (primer organofosforado), DDT (primer ciclodino, cuya vida útil fue de 30 años), 2,4D (primer herbicida hormonal), Toxafeno (insecticida más usado en EE. UU.), Aletrina (primer piretroide sintético), Atrazina, Paraquat, Carboxin, Metomilo, Benomilo, Metopreno (primer insecticida de crecimiento), hasta lograr en el año 2022 cerca de 1.800 moléculas disponibles para el control de arvenses (42%), insectos (33%), y hongos (25%) que amenazan los cultivos a nivel mundial. En cuanto a avances a nivel de bioquímica aplicada a la fitosanidad, se debe resaltar la introducción de Bacillus thuringiensis, el reconocimiento de metabolitos secundarios en las plantas (alcaloides, terpenos, fenoles) y el registro de la primera feromona, Gossyplure (feromona sexual de la hembra del gusano rosado del algodón Pectinophora gossypiella). 

Con el auge del desarrollo y uso de los plaguicidas químicos también surge la reglamentación para regular el uso y reducir el riesgo que implican para la humanidad. Estados Unidos a mediados del siglo XX ya contaba con reglamentación de plaguicidas y regulación de residuos al considerar ilegal el empaque, envío y venta de frutas o verduras con residuos de plaguicidas dañinos, siendo los arándanos críticos en esta materia, al ser el primer cultivo incautado con exceso de residuos de aminotriazol; el enfoque de este periodo fue dado a la protección del consumidor. En la segunda mitad del siglo se considera el riesgo del contacto directo con plaguicidas y se reglamentan el uso de elementos de protección personal y los periodos de reentrada. En la actualidad el liderazgo en cuanto a reglamentación lo tiene la Unión Europea, que está restringiendo y poniendo en planes de reducción de uso diferentes activos que amenazan la salud humana y del medioambiente, sin desconocer el significativo valor que tienen para el manejo sanitario de los cultivos.

Con este panorama [1]Recordar la meta de lograr para 2050 alta productividad agrícola con bajos costos toxicológicos y ecotoxicológicos. se ha desacelerado la investigación y desarrollo de ingredientes activos de síntesis química y se ha migrado a la química de organismos vivos y compuestos básicos, como se hacía antes del siglo XX, pero con los avances tecnológicos de nuestro tiempo, lo que ha permitido tener hoy en el mercado global nuevas herramientas de naturaleza macrobiana (insectos, nemátodos), microbiana (hongos, bacterias, virus, tanto individuos como sus metabolitos), semioquímicos (feromonas) y botánicos (extractos de plantas y sus metabolitos).

En este cambio global, compañías pioneras como STK han traído al mercado extractos vegetales como el de Melaleuca alternifolia cuyos beneficios se conocen desde el año 1700 pero que, soportados en procesos científicos y tecnológicos, ofrecen hoy un fungicida formulado bajo altos estándares de calidad, trazabilidad y homogeneidad, entre otros (combinación de terpenos: Terpinen-4-ol 40.1%, Ƴ-Terpinene 23%, α-Terpinene 10.4%, 1,8-Cineole 5.1%, otros 4 significativos). Años de dedicación a la investigación con microscopía electrónica, estudios de transcriptómica y metabólica, entre otros, permitieron demostrar el modo de acción, con lo cual el comité de Acción de Resistencia a los Fungicidas FRAC, crea un nuevo grupo químico BMO1: 

La adopción de estas nuevas tecnologías requiere procesos de transición; es por ello que se creó el primer fungicida híbrido del mundo STK REGEV, suma tecnología de varias épocas; lo botánico: extracto de Melaleuca alternifolia(conocido s. XVIII, estandarizado en s. XXI), y lo químico: Difenoconazol (desarrollado s. XX). Esta herramienta busca tomar provecho de la movilidad, velocidad y contundencia de acción de la molécula química y la diversidad de acción e interacción de la mezcla de terpenos con la planta para el manejo de enfermedades como mildeo polvoso, roya, alternaria, sigatoka negra, manchado de grano, diplodia y antracnosis, siendo una herramienta sostenible en términos de residuos, costo fisiológico del cultivo y de protección de las moléculas químicas y de la diversidad biológica de las poblaciones de microorganismos.

Referencias

Notas al pie

Notas al pie
1 Recordar la meta de lograr para 2050 alta productividad agrícola con bajos costos toxicológicos y ecotoxicológicos.