Por: I.A., MS Germán Moreno
Gerente Técnico
Campofert SAS

Todas las plantas tienen un sinnúmero de estrategias bioquímicas para sobrevivir ante la gran cantidad de cambios que viven durante su desarrollo: estrés por temperaturas, estrés por luminosidad, estrés por hidratación, estrés por déficit nutrimental, estrés por ataque de plagas, estrés por ataque de enfermedades y por qué no mencionarlo, estrés por errores humanos en las estrategias de manejo. Sin embargo, con estas y un gran número mas de variables que encuentran durante su crecimiento, sobreviven.

Entonces la pregunta podría ser, si no pueden moverse para evadir el problema, ni cubrirse ante la llegada de un ataque ¿Cómo sobreviven?

Uno de los primeros procesos que defienden las plantas ante la llegada de problemas es la FOTOSÍNTESIS ya que, gracias a ella, la planta está en capacidad de crecer, estructurar toda su arquitectura, desarrollarse, generar oxígeno que se emite al ambiente y, al final de su ciclo, ofrecer cosechas; todo lo cual se hace por medio del aprovechamiento del carbono, el segundo nutriente más importante para la vida vegetal. 

La protección de la FOTOSÍNTESIS se basa en la limpieza o detoxificación de componentes tóxicos que se acumulan naturalmente durante la operación, casi siendo comparable a la suciedad o a los daños en la maquinaria que sufre una fabrica en actividad permanente. Estos componentes tóxicos se acumulan de forma intensa en condiciones estresantes para las plantas, generando daños a las membranas de los cloroplastos, lugar donde este proceso central ocurre, lo que deprime el funcionamiento de la fábrica. La planta realiza la limpieza o conversión de estos componentes tóxicos en agua por medio de enzimas o proteínas no enzimáticas, que son como el personal de mantenimiento, cada uno con funciones especificas y que aparecen gracias a que hay señalizadores claves que podríamos entender como personal de supervisión, que se encargan de avisar a todos los niveles que hay problemas y se debe reaccionar.

También debemos considerar la llegada de patógenos o insectos que buscan aprovechar los recursos que la planta ha venido fabricando, ladrones al acecho.  Esta es una de las situaciones que requieren respuesta urgente de parte de cada célula vegetal, respuesta que contempla cambios estructurales, por reforzamiento de paredes para evitar ingresos no deseados; emisión de ataques bioquímicos como proteínas y metabolitos secundarios, buscando destruir al enemigo; o muerte celular programada (respuesta sistémico adquirida), entendiéndose como un cierre permanente y aislamiento de los tejidos afectados, con el objetivo de rodear al intruso con células muertas para detener su avance. Para este proceso también debemos pensar en la importancia de los señalizadores o personal de supervisión, ya que sin ellos la planta no se enteraría del ataque, generando tiempos muy largos de respuesta para la reacción y ataque.

Entonces podríamos pensar en una nueva pregunta ¿Nos podemos sumar como técnicos a las estrategias de la planta? 

No solo para que reaccione más rápido sino también para que su reacción sea más eficiente. La respuesta es SÍ. Desde la nutrición vegetal y el manejo de estímulos nos podemos sumar a lo que la planta debe hacer. Para esto, a continuación se describirá  la acción de algunos componentes claves que podrían ser la base de este objetivo.

Silicio

Entre la gran cantidad de beneficios queremos hacer énfasis en los siguientes tres: 

  1. Estructurales: Este ion, al igual que el calcio y el boro, se mueve únicamente por xilema, lo que lo hace acumularse en los márgenes de los tejidos, donde al deshidratarse se convierte en un compuesto nombrado como Silica Gel o Bio Opal, forma en la que desarrolla una fuerte estructura al convertirse en una segunda pared, lo que no solo genera una barrera de defensa sino también limita la pérdida de agua en los tejidos, generando plantas con mejor estatus hídrico y cosechas con mayor vida útil.
  1. Por señalización: Acelera en plantas la respuesta ante cambios, ya que su presencia incrementa enzimas y proteínas de detoxificación (mantenimiento de la fábrica de fotoasimilados), además de compuestos de ataque bioquímicos ante la llegada de patógenos o insectos plaga, haciendo mucho más eficiente las respuestas de defensa.
  1. Bioremediación: Tanto en tejido vegetal como en rizosfera está en capacidad de quelatar iones que pueden hacer daño a la planta, aislándolos de absorción en membrana radicular o quelatándolos y llevándolos hacia vacuola para evitar daños en el metabolismo de la planta.

Calcio

Como nutriente y como señalizador podríamos hacer énfasis en lo siguiente:

  1. Como nutriente estructural: Es vital para la formación de pectina generando los puentes di-cálcicos entre su composición, componente que permite la unión y estabilidad entre las fibrillas de celulosa y hemicelulosa en pared celular. Sin su presencia no existe la posibilidad de generar nuevos tejidos y firmeza de los mismos, pues sin pared celular no hay formación de nuevas células.
  1. Como señalizador: Es componente clave de la Calmodulina, proteína que genera movimiento de calcio desde órganos celulares hacia la pared, para reforzamiento de la misma ante ataques de insectos o patógenos que buscan debilitar los tejidos para ingresar. Además es señalizador y voz de alerta que activa la aparición de hormonas de defensa como Ácido Salicílico, Ácido Jasmónico, ABA y Etileno, acelerando las respuestas ante cualquier situación de estrés que impacte la planta.

Fosfito de Potasio y Ácido Salicílico

Como estímulos a los procesos de defensa podemos citar funciones compartidas:

  1. Aumentan la velocidad en la emisión las hormonas señalizadoras Etileno y ABA, como emisores de alertas ante aparición de problemas.
  2. Incrementan la actividad de una enzima llamada Fenilalanin Amoniliasa, que entre sus funciones genera grosor de paredes por acumulación de lignina.
  3. Incrementa la emisión de compuestos antibióticos y de defensa buscando la peroxidación de las membranas del atacante.
  4. Acelera la deposición de calosa en tejidos atacados para incrementar las barreras físicas.

No se puede dejar de mencionar que ambos componentes tienen respuestas en planta a nivel de eficiencia energética y de estimulo en desarrollo, lo que también genera una promesa a nivel de bioestimulación en plantas tratadas.

Entendiendo la fortaleza de estos componentes y lo que sumados pueden generar como estrategia de manejo, CAMPOFERT ha unido procesos de alta tecnología en formulación, con pureza y calidad de componentes, para reunir los beneficios citados en dos productos, BLINDER DUO (35% SiO + CaO 34%) e INDUPLANT (Fosfito de Potasio + Acido Salicílico), en concentraciones de activos sin igual en el mercado, complementados con coformulantes que incrementan de forma significativa la eficiencia de ingreso a tejido vegetal. En campo está permitiendo observar cambios muy fuertes, tanto en sanidad de cultivo como en vida poscosecha. 

Como ejemplo, queremos mostrar el monitoreo de 3 blancos en el cultivo de rosa, perteneciente a una empresa reconocida en el sector floricultor por su alta exigencia técnica y uso de los más reconocidos insumos, cultivo en el que desde semana 52 del año 2020 se inició el tratamiento BLINDER DUO (0,5 cc/Lt) más INDUPLANT (0,5 cc/Lt), ambos productos en mezcla con las aplicaciones sanitarias de frecuencia semanal, lo que a la fecha aún se sigue trabajando debido a los fuertes resultados observados en sanidad y mejoramiento de vida poscosecha de los tallos cortados.

Como se podrá ver en las siguientes 3 gráficas, a 3,5 meses de iniciado el tratamiento, el comportamiento de los picos de cada blanco -normales para temporada invernal de primer cuatrimestre según histórico 4 años atrás- no se han dado este año y, adicionalmente, el 2021 sería el año de menor incidencia y daños por impacto sanitario en cultivo, aclarando que la única variable generada en el manejo de este año es la aportación de la mezcla estratégica CAMPOFERT.

Esta, es una importante muestra de lo que se puede generar al tener un pensamiento de refuerzo nutricional y de estímulos sobre el sistema de defensa de las plantas como base del manejo sanitario, generando mejores costos, menor dependencia de los agroquímicos y mayor calidad al generar aportes que no solo tienen relación con la inmediatez  a la que obliga los problemas sanitarios, sino que además es una oferta de valor proyectada que impacta la sanidad y durabilidad de los órganos cosechados que han recibido estos valiosos aportes en altas frecuencias y dosificaciones bajas.

Lo que me permite reflexionar sobre una última pregunta, ¿Qué elegimos, nutrir o matar?

Pienso que es mucho mejor Nutrir y Estimular, que reaccionar ante problemas para Matar plagas y enfermedades cada vez que los umbrales así lo indican, ¿qué opina usted?