Plantas con hielo en sus hojas, efecto de los cambios extremos de temperatura.

Por: Mónica Vicente

Crop Specialist leñosos

Plymag

El cambio climático se encuentra a la orden del día; la prevención y anticipación de eventos ambientales adversos es la clave para poder sobrellevar el estrés abiótico en nuestros cultivos. Es en estos momentos cuando hay mayor demanda energética y metabólica, marcando momentos críticos. Para iniciarnos en este tema vamos a hablar principalmente del estrés abiótico, como actúa en la planta y las soluciones que podemos aportar.

El estrés, ese gran conocido

Para conocer cómo actúa el estrés, primero hay que saber cuáles son sus fases:

  1. Activación: momento en el que los mecanismos de defensa y respuesta se activan.
  2. Resistencia: los cambios que se producen permiten a la planta alcanzar un nuevo estado fisiológico óptimo para las condiciones actuales.
  3. Agotamiento: la planta no puede permanecer en esa situación de estrés por un tiempo prolongado.
  4. Regeneración: en el caso de que se aporte a las necesidades a la planta y se revierta el estrés, la planta es capaz de alcanzar un óptimo en las condiciones presentes.

Las respuestas de las plantas frente a condiciones ambientales adversas, como estrés hídrico y altas o bajas temperaturas implican la puesta en marcha de una secuencia compleja de acciones.

  1. Percepción de la planta del estímulo estresante.
  2. Procesamiento de la señal de estrés percibida, que implica tanto su amplificación como su integración en las rutas de transmisión de la información.
  3. Regulación de la expresión génica.

Un estímulo externo de peligro se transforma en una señal dentro de la propia planta. A continuación, se produce una cascada de señales hasta el núcleo de las células, donde se producen los cambios de expresión génica.

La mayoría de las plantas ralentizan su crecimiento a temperaturas superiores a 40 °C. Solamente las plantas xerófitas son capaces de sobrevivir cuando la temperatura asciende a más de 50 °C.

El estrés por frío aparece entre 15 y 0 °C y por debajo de los 0 °C suele producirse estrés por congelación. Una vez se han producido los primeros cristales de hielo, si la temperatura extrema se mantiene, los cristales aumentan de tamaño y, en consecuencia, se incrementa la concentración de solutos en el líquido extracelular y se produce la deshidratación irreversible del citoplasma y la muerte celular.

Además, el estrés por temperaturas extremas tiene otros efectos, tales como la reducción de la tasa de crecimiento, la inhibición de la fotosíntesis y de la respiración, así como la activación de la senescencia y la abscisión.

Por ello para este tipo de situaciones proponemos la aplicación de SM6® un producto a base de extracto de Ascophyllum nodosum que genera la alianza PLANTA-BIOESTIMULANTE ideal para ayudar a sobrellevar estas temperaturas tan bajas, junto a Plyaminol® Bio, que aporta aminoácidos para el ahorro energético requerido y genera una estrategia perfecta. Añadir también Raizante® Plus para evitar una muerte radicular por el estrés.

 Necesidades para fortalecer las plantas y superar el estrés

Para evitar los efectos generados por el estrés abiótico, se proponen aplicaciones de bioestimulantes que ayuden a la planta a evitar sus efectos. Para ello los componentes esenciales son:

Aminoácidos: Los aminoácidos son componentes estructurales fundamentales de los péptidos y las proteínas. Se unen entre ellos a través del enlace peptídico. Cada proteína tiene una secuencia y posición definida de aminoácidos. Solo encajan correctamente en la cadena los aminoácidos en forma L (levógiros) y en posición y orden establecidos.

Para sintetizar las proteínas, las plantas necesitan de todos los aminoácidos, ya que de faltar alguno, esto no sería posible. Este proceso involucra un gasto energético por parte de la planta.

El consumo de energía es mucho más alto en los primeros pasos, por lo que si le suministramos a la planta directamente los aminoácidos, habrá un ahorro energético importante para la planta y, por consiguiente, un mayor rendimiento y producción.

Extractos de algas: Las algas son capaces de adaptarse y sobrevivir en diferentes condiciones ambientales porque han desarrollado la capacidad de producir y acumular en su interior una serie de compuestos como metabolitos secundarios, sustancias nutritivas, etc. que les ayudan a esa adaptación. Cuando aplicamos estos compuestos a nuestros cultivos, activan las plantas y las estimulan, especialmente en condiciones limitantes para su desarrollo. Entre los componentes más destacables para el estrés abiótico tenemos:

Ácido algínico: ácido orgánico en forma de azúcar, presente en las paredes celulares de las algas pardas, cuya función principal es actuar como agente complejante de iones metálicos, pero, además, induce la respuesta defensiva de la planta, reduce los efectos del   
estrés salino y potencia la actividad microbiana.

Polifenoles: metabolitos secundarios con efecto antioxidante y estimuladores del metabolismo y las defensas naturales de las plantas.

Manitol: Agente osmoprotector, realmente importante en la recuperación de la estructura celular, además de aportar protección frente al estrés salino e hídrico, mejora la retención de agua celular y gracias a su efecto antioxidante evita la plasmólisis celular.

Pregunte por nuestro plan de bioestimulación a nuestros representantes en Sabana y Antioquia. lsanchez@plymag.com y jemayorquin@plymag.com

Referencias

Azcon Bieto, J y Talón, M. Fundamentos de fisiología vegetal. UBe