Continuando con lo que en este punto ya se ha convertido en una tradición de la Revista Metroflor, estamos encantados de presentarles la entrevista que hicimos a Adriana Ruiz Villegas, otra de las mujeres destacadas de la floricultura colombiana.

Adriana, quien tiene ya 20 años de experiencia profesional en el sector, es bióloga de la Universidad Nacional, maestra (MSc) en ciencias biológicas de la Universidad de los Andes, bilingüe, madre de un artista y amante de los animales, la naturaleza, el teatro, la lectura y la meditación. Es además una persona simpática, sonriente, sincera, directa y conversadora; en suma, un excelente perfil humano y profesional para la floricultura.

La decisión de Adriana de estudiar biología es el resultado de su amor por la naturaleza, su innato ánimo conservacionista y el consejo de su padre, quien afirmaba que ‘el futuro está en la ciencia’ y que ‘siempre se van a necesitar profesionales de la salud’.  De hecho, sus dos hermanos estudiaron microbiología y terapia ocupacional, siguiendo también, por lo que parece, el consejo paterno. De la madre, cuyo carácter es fuerte y estricto, todos los hermanos heredaron, incluida nuestra protagonista, una formación intachable de acuerdo con la cual solo lo correcto puede ser aceptable.

Inicios en flores

Hasta el sexto semestre de la carrera, Adriana tenía mucha más sensibilidad por los animales que por el mundo vegetal. Llegó incluso a ser voluntaria en la Unidad de Rescate y Rehabilitación de Animales Silvestres de la Universidad Nacional -URRAS. Sin embargo, con el avance de la carrera conoció a tres profesores que con sus enseñanzas abrieron sus ojos al mundo de las plantas. Se trataba de los profesores de Microbiología del Suelo, Fitopatología y Fisiología Vegetal. Nuestra protagonista se fue por esa línea de la biología y hacia el final de sus estudios ingresó al Grupo Chía después de ver colgado en la pared de la Facultad un papel excesivamente informal que decía “Se necesita pasante para trabajar en flores”.  Hoy ese sencillo papel constituye una anécdota, pues da la casualidad que quien lo había puesto allí es Horacio Álvarez, quien hoy, 20 años después, es el jefe de nuestra protagonista en Sunshine Bouquet. 

La pasantía en Grupo Chía era en control biológico con Trichoderma en cultivos de Limonium y Gypsophila en Flores la Mana. Para Adriana se trató de ‘un trabajo pequeño pero de gran profundidad’ que le permitió contribuir al medio ambiente y a la conservación de los recursos, pero además, porque fue una forma de abrir las puertas a las herramientas biológicas en el cuidado de los cultivos. Durante  este periodo desarrolló su trabajo de grado, cuyo nombre es “Control biológico de hongos fitopatógenos causantes de pudrición basal en plantas de Gypso Paniculata y Limonium Sinatum mediante aplicación de Trichoderma sp”. Este trabajo fue dirigido por Horacio Álvarez y  publicado en el N. 11 de la Revista Acta Biológica Colombiana.

De acuerdo con nuestra entrevistada, hoy en día los productos biológicos tienen mucha más fuerza que antes. Se sabe que son confiables y amables con el medio ambiente y su utilización obedece no solo a la necesidad de cumplir con los requisitos para las certificaciones sino que se emplean porque ha aumentado la conciencia ambiental. Adriana nos explicó que, herramientas biológicas como el uso de hongos entomopatógenos, depredadores, extractos vegetales con efectos repelentes, biorracionales, hormonas naturales, biocontroladores y solubilizadores edáficos no solamente contribuyen a una mayor protección de recursos como el agua y de insectos benéficios circundantes como los polinizadores, sino que además al eliminar los periodos de reentrada, permiten que se destine mucho más tiempo a las labores culturales y se proteja al recurso más preciado, los colaboradores.

Pasaron los seis meses de la pasantía, pero Adriana siguió trabajando en Grupo Chía por diez años más. Se desempeñó como jefe MIPE para rosa, clavel, diversificados y cultivos de propagación y como Jefe de Área para rosa, fillers y diversificados. Para nuestra protagonista, Grupo Chía es una excelente escuela, donde siendo muy joven se formó de la mano de los mejores profesionales, quienes la acompañaron y tuvieron confianza en ella para asignarle una variedad de responsabilidades. Esta fue, sin duda, una época de grandes aprendizajes.

Luego de este periodo, pasó a trabajar durante seis años en Flores Ipanema, que para entonces tenía principalmente rosa y se encontraba instalando y desarrollando cultivos diversificados. Allí, Adriana pasó a encargarse del Manejo MIPE de los diversificados. En Ipanema el trabajo era a otro ritmo, muy exigente, lo que no fue obstáculo para construir vínculos basados en la honestidad, buen trato, confianza y respeto; para trabajar en equipo a pesar de los retos y, a la postre, conseguir muy buenos resultados. Las múltiples exigencias laborales y familiares tampoco obstaron para que Adriana buscara reinventarse, salir de la rutina y para que, en la persecución de ello, decidiera cursar su maestría en ciencias biológicas, que culminó con éxito hace ya varios años.

Sunshine

Luego de esta época, Adriana ingresó a la compañía Sunshine Bouquet, donde ya hace cinco años se desempeña como Jefe de Sanidad Vegetal, orientando las decisiones en el manejo integrado de varias fincas de rosas, pompones, girasoles y alstroemerias, entre otras, y formando los nuevos equipos y jefes MIPE.

Nuestra protagonista dice de su trabajo en Sunshine que ‘le encanta’, pues se trata de un lugar tranquilo, donde hay muy buen ambiente, respeto y buen trato. Como hay confianza para decir las cosas, expresar las preocupaciones y puntos de vista, el trabajo fluye hacia los buenos resultados. Agrega además que está rodeada de excelentes técnicos, profesionales de muy buen nivel y personas supremamente eficientes y preocupadas, entre otras cosas, por el cuidado ambiental.  En suma, se siente identificada con el eslogan de la compañía pues verdaderamente es “un lugar para ser feliz” donde nunca ha tenido un día en el que se levante y piense que no quiere ir a trabajar.

Sector agrícola

También preguntamos a Adriana su opinión sobre la situación de la agricultura en general en Colombia. Ella piensa que aún hay mucho por hacer, sobre todo en investigación y desarrollo. Aunque en el sector se ha recorrido este camino paso a paso y la floricultura se ha caracterizado por ser innovadora, aún hay mucho por hacer.

Destinar más recursos para el desarrollo del campo y de la agricultura es un compromiso que el país debería cumplir con mayor seriedad. Un ejemplo de esto se puede ver en el cuidado de los recursos y del ambiente. En el sector floricultor se ha avanzado mucho en esto, al punto de que hay equipos encargados de velar por el cuidado ambiental en las fincas. En Sunshine, por ejemplo, hay un grupo de gestión que ejecuta esta función y, más allá de ello, los técnicos y profesionales están en sintonía con una visión más conservacionista: tienen la convicción de que deben cuidar los recursos.

Algo semejante no ocurre, sin embargo, en el contexto de los pequeños agricultores, que carecen de respaldo del gobierno y de las instituciones y que, por ello, pueden ejercer prácticas o tomar decisiones que no son las mejores en materia ambiental.

“Hay que dejarle un buen planeta a nuestros hijos pero también hay que dejarle buenos hijos al planeta”

Sobre la Revista

Como siempre, para terminar la entrevista preguntamos a nuestra mujer destacada su opinión sobre Metroflor. A esto nos respondió que Metroflor es un medio único y muy especial para quienes trabajan en flores. 

Todos estos años le ha llegado la revista a la oficina. Adriana empieza leyéndola por el final, donde se encuentra la sección de la farándula. Ahí ve la evolución de muchos de los colegas con quienes alguna vez ha tenido vínculos y concluye que algo debe pasar en el sector de la floricultura para que todos ellos se hayan mantenido en él. Esto no podría ser de otra forma si trabajar en flores no fuera amañador, estable y amable. Después de esta revisión pasa a los artículos, donde en algún momento encuentra alguno que refleja una necesidad actual de su cultivo y un consejo, una “luz” sobre cómo suplirla.

A Adriana damos las gracias por leer nuestra revista, responder esta breve entrevista y poner su trabajo y conocimientos a servicio de nuestro sector.