Con la inauguración oficial de El Jardín de Dümmen Orange, el pasado 6 de marzo, la compañía abre en la Sabana de Bogotá una finca pensada no solo como vitrina de variedades, sino como un espacio permanente de encuentro con los productores. Detrás de este proyecto está Bruno Molina, ingeniero agrónomo guatemalteco y gerente de finca, quien desde 2018 ha desarrollado su carrera dentro de Dümmen Orange en diferentes países, combinando la producción hortícola con la gestión estratégica y los sistemas de mejora continua. En esta conversación con la Revista Metroflor, Molina explica el propósito de esta nueva finca, el enfoque de innovación de la empresa y la filosofía de “política de Libro Abierto” que buscan compartir con el sector floricultor.
Revista Metroflor: Bruno, cuéntanos un poco sobre ti y tu trayectoria en Dümmen Orange.
Bruno Molina: Soy ingeniero agrónomo y Lean Six Sigma Black Belt. Mi historia en Dümmen Orange comenzó en 2018, después de trabajar algunos años en flores de corte. Ingresé como grower en una finca en Guatemala dedicada a cultivos anuales y plantas en maceta, donde participé en un proceso exigente de recuperación productiva y mejora de la calidad.
Con el tiempo me especialicé en gestión de calidad y mejora continua, liderando la implementación de sistemas Lean Six Sigma dentro de la compañía. Estos procesos permitieron mejorar la satisfacción de los clientes y fortalecer nuestra posición en el mercado.
Posteriormente participé en la implementación de estos sistemas en otras fincas de la región, en El Salvador y California, y también apoyé procesos de formación en Europa.
Actualmente lidero el desarrollo desde cero de esta nueva finca en Bogotá, un proyecto que comenzó en febrero de 2025 y que representa una nueva etapa en mi carrera dentro de Dümmen Orange.
Revista Metroflor: ¿Cuál es el plan para esta nueva finca en Bogotá?
Bruno Molina: El plan es bastante ambicioso. Queremos cambiar el paradigma de cómo los breeders presentan sus variedades en Colombia.
Tradicionalmente, las vitrinas de variedades se realizan en momentos específicos del año y en diferentes fincas. Por ejemplo, hay una semana dedicada a un cultivo, otra a otro, y cada uno se presenta en lugares distintos. Eso implica desplazamientos largos para los clientes y además limita el acceso a esas vitrinas a fechas muy puntuales.
Lo que buscamos con El Jardín Dümmen Orange es crear un espacio unificado y permanente. Una vitrina integral, abierta todo el tiempo, donde los productores puedan venir cuando lo necesiten y ver diferentes cultivos en un mismo lugar.
Pero no queremos que sea solo una vitrina. También será un espacio de colaboración. Tenemos lo que llamamos una “La Política del Libro Abierto”: nuestro sistema productivo, nuestro enfoque de mejora continua y las prácticas que utilizamos estarán abiertos para quien quiera conocerlos.
La idea es que los productores puedan venir, observar variedades, pero también conversar, aprender y compartir experiencias. Queremos que este sea un lugar donde la industria pueda encontrarse y colaborar.
Aquí mostramos nuestras novedades en cultivos como rosa, clavel, gerbera, crisantemo, limonium o calla, entre otros. Pero, sobre todo, buscamos construir un espacio confiable y cercano para nuestros clientes.
Revista Metroflor: ¿Qué novedades o variedades destacaría de la vitrina?
Bruno Molina: Tenemos un portafolio muy amplio, tanto en rosas y claveles como en diversificados. Más que destacar todas las variedades —porque realmente todas tienen su importancia— me gustaría mencionar algunos ejemplos.
Contamos con un portafolio muy amplio tanto en rosas y claveles como en diversificados. En gerbera destacan variedades como Marley, Kalina o Mermaid. En rosa, Moon Dream+, Pink Ribbon+ o Momentum+, mientras que en clavel Hottie+, Taylor+ y Whisper, entre otras, son algunas de nuestras variedades estrella.
También mostramos novedades en otros grupos importantes del portafolio, como barberatus, con variedades como Fresh o Twilight+; limonium, con Marina Violet o Lucia Apricot; y crisantemo, donde destacan variedades como Maisy, Veronica o Arctic Queen
Pero más allá de las variedades específicas, lo importante es que esta finca también funcionará como un centro de ensayos. Tendremos contacto directo con los hibridadores en Europa, por lo que muchas de las nuevas variedades llegarán primero a este jardín para ser evaluadas.
Eso permitirá que los productores vean el proceso completo: desde el ensayo inicial hasta el comportamiento en condiciones reales de cultivo. De esta manera se genera mayor confianza y se reducen las sorpresas al momento de producir.
Revista Metroflor: ¿En qué aspectos se está enfocando actualmente la investigación y el desarrollo?
Bruno Molina: Nuestro enfoque principal es escuchar la voz de los clientes. A partir de sus necesidades definimos las prioridades de mejoramiento.
En clavel, por ejemplo, uno de los mayores problemas para los productores es el fusarium, una enfermedad muy agresiva. Por eso estamos trabajando en la obtención de variedades con mayor resistencia a esta patología, sin olvidarnos de mejoras en vida de florero y productividad por planta.
En rosa, buscamos variedades que combinen alta productividad, tallos de 60–70 cm, botones florales de tamaño comercial óptimo y mayor vida de florero. A esto se suma una apuesta por colores sólidos y poco convencionales entre ellos naranjas, rojos, blancos que abren nuevas posibilidades para el mercado, y claro no olvidarnos de la resistencia a patógenos como el Mildeo velloso.
También estamos explorando diversificados. Un ejemplo interesante es limonium, nuestro enfoque está en incorporar coloraciones nuevas y atractivas, mejorar la productividad, acelerar el crecimiento, fortalecer la tolerancia a enfermedades y desarrollar variedades con menores requerimientos de frío.
En general, buscamos desarrollar variedades que realmente respondan a los retos que enfrentan los productores en campo.
Revista Metroflor: Háblanos un poco más de la “política de libro abierto”.
Bruno Molina: Nuestra filosofía es que el conocimiento se debe compartir. Me gusta explicarlo con una analogía culinaria: tener la receta de un gran chef no significa que automáticamente el plato te va a quedar igual. Hay experiencia, práctica y pequeños detalles que se aprenden en el proceso y estamos abiertos a compartir las nuestras.
Nosotros, como hibridadores, queremos que a nuestros clientes les vaya bien. Por eso estamos dispuestos a compartir nuestras “recetas”: cómo producimos, qué prácticas usamos y qué hemos aprendido.
Nuestros invernaderos tampoco son instalaciones de altísima tecnología como algunos que existen en Europa. Están adaptados a las condiciones de Latinoamérica. Pero lo que sí cuidamos mucho es la cultura organizacional. Trabajamos para que cada persona en el equipo entienda por qué hace su trabajo, cuál es el objetivo y cómo impacta en el resultado final. Cuando todo el equipo comprende el proceso completo, la tecnología y el conocimiento se aplican mucho mejor. También queremos mostrar a los productores que es posible lograr resultados de calidad incluso sin depender exclusivamente de la tecnología más avanzada.
Revista Metroflor: ¿Qué más te gustaría agregar sobre el proyecto?
Bruno Molina: El Jardín Dümmen Orange está pensado como un espacio enfocado en calidad, innovación y cooperación entre breeders y productores.
Actualmente ya tenemos habilitada el área de vitrina con las nuevas variedades, pero el plan va más allá. Dentro del desarrollo del proyecto también contemplamos implementar aquí áreas productivas de esquejes para clavel y crisantemo.
El objetivo es fortalecer la calidad del material vegetal, mejorar la flexibilidad en los pedidos de los clientes y optimizar la cadena de suministro. Además, queremos aplicar nuestro sistema de gestión de calidad a toda esta cadena productiva. Eso implica escuchar más a los clientes, registrar sus necesidades y reclamos, crear indicadores y utilizar esa información para definir nuestras estrategias futuras.
Si todo avanza según lo previsto, esta nueva etapa productiva podría comenzar alrededor de 2027.
Revista Metroflor: Muchas gracias por responder nuestras preguntas Bruno. Les deseamos el mayor de los éxitos.
***
Con El Jardín Dümmen Orange, la compañía apuesta por un modelo de vitrina permanente y abierta, donde la innovación varietal se combina con el intercambio de conocimiento. Más que un lugar de exhibición, la finca busca convertirse en un punto de encuentro para productores, hibridadores y técnicos de toda la región. Una propuesta que, como señala Bruno Molina, pretende fortalecer la confianza, impulsar la colaboración y acompañar al sector floricultor en los retos del futuro.
¿Cómo llegar al Jardín Dümmen Orange?
Dirección: Calle 222 # 54 – 33 Bogota, Bogotá, CundinamarcaHorario de Atención: de 6.30 am a 3.00 pm




