Mucho se ha hablado durante este último año acerca de los precios de los insumos agrícolas, que se han visto afectados por varios factores dentro de los que están la disminución de las exportaciones por países productores en tiempos de Covid, la crisis logística (que ha encarecido el transporte internacional de mercancía), la guerra entre Rusia y Ucrania (productores importantes de insumos) y el acelerado incremento del precio del dólar en Colombia. Esta es una situación presente no solo en nuestro país, sino en todos aquellos que importan este tipo de insumos.

A lo que todos le temen – y que en todo caso ya ha venido materializándose – es a la subida de los precios de los alimentos y, eventualmente, a una disminución de su oferta.

De acuerdo con la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria -UPRA, el Boletín de Precios de Insumos Agropecuarios del Ministerio de Agricultura y el Boletín Técnico de Insumos y Factores de Producción Agropecuaria del DANE, los precios de los insumos se han incrementado en más de 100% en el último año, siendo los más problemáticos la urea, el fosfato diamónico (DAP) y el cloruro de potasio (KCL). Aunque datos de julio indican que los precios de los fertilizantes tienden a estabilizarse, los herbicidas, fungicidas, insecticidas, coadyuvantes, reguladores fisiológicos y molusquicidas siguen al alza.

Para hacer frente a ello, abundan las ideas. He aquí algunas:

* Organizaciones del sector civil como “Dignidad Agropecuaria” proponen que el gobierno garantice la producción nacional de abonos y fertilizantes; que se reviertan las políticas de apertura y privatización que “han regido en el sector por años”, que se subsidie la importación de insumos y que se promueva la producción de fertilizantes orgánicos.

* El Ministerio de Agricultura se encuentra gestionando un crédito por 50 millones de dólares con el Banco Mundial para apoyar la compra de insumos agropecuarios. Pretende con esto bajar los precios de los insumos y, con ello, el de los alimentos.

* El Congreso promulgó en enero la Ley 2183 de 2022, norma cuya iniciativa tuvo el gobierno nacional. Dicha norma persigue fomentar la producción nacional de insumos agrícolas y crea un fondo para que los productores tengan acceso a los insumos que necesiten. Además, elimina por 12 meses el arancel de importación a estos insumos y, adicionalmente, prevé el otorgamiento de apoyos o incentivos directos a las inversiones en agricultura, investigación y transferencia de tecnología de última generación como riego de precisión, agricultura climáticamente inteligente, bioproductos, robótica y domótica e innovación que incrementen la productividad o reduzcan los costos de producción en el sector agropecuario.

* Los Decretos 307 y 504 de marzo y abril de este año desarrollan lo que corresponde a las eliminaciones arancelarias tratadas por la Ley 2183. De esta forma, se levantan los aranceles a cientos de bienes agropecuarios que se importan a Colombia, dentro de los cuales están semillas, abonos, ureas, KCL, nitrógenos, sulfatos y herramientas.

* Otros países latinoamericanos como Panamá y Ecuador han ajustado, también, sus políticas arancelarias. Brasil ha declarado que va a buscar proveedores no europeos de insumos agrícolas. Guyana habla de subsidios, Perú de comprar masivamente los fertilizantes que más utiliza y Chile y México de hacer planes contra la inflación de los precios de los alimentos.

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