Por: I.A, MBA Diana Toscano
Auditora Líder ISO 9001
Auditora e Inspectora Interna (QMS e IFA)
Agrisustainable Consulting
diana.toscano@agrisustainable.com
En la agricultura actual, el cumplimiento de estándares ya no es suficiente por sí solo. Uno de los grandes retos está en cómo gestionar de manera eficiente, integrada y sostenible todas las exigencias que enfrentan las empresas: certificaciones, requerimientos de los clientes y expectativas de los distintos grupos de interés.
En la práctica, el desafío va mucho más allá de producir bien. También implica identificar y corregir aquellas ineficiencias que muchas veces no son tan visibles, como reprocesos, pérdida de información, tareas duplicadas o controles que consumen tiempo sin aportar verdadero valor. Son detalles que, aunque parecen pequeños, terminan afectando la rentabilidad y la sostenibilidad del negocio.
Integrar para simplificar
Muchas empresas del sector trabajan con varios sistemas de gestión que, aunque cumplen su función, operan de manera aislada. Al final, el foco termina siendo “pasar la auditoría”, en lugar de usar esos sistemas como herramientas reales de mejora.
Es común encontrar estándares aplicados en paralelo, pero sin una integración efectiva entre ellos. Eso suele generar duplicidades, sobrecarga documental, mayor presión sobre el personal y poca claridad sobre cómo se está gestionando realmente la operación.
Cuando estos sistemas se integran en una sola lógica de gestión, el cambio es importante. Se reducen redundancias, se ordenan mejor los procesos y se facilita una visión más clara y práctica del negocio. Pero, sobre todo, el sistema deja de ser solo un requisito del mercado y empieza a convertirse en una herramienta útil para la toma de decisiones y la gestión estratégica del agronegocio. Además, se fortalece el control gerencial, mejora la trazabilidad y disminuye la dependencia del conocimiento que poseen solo algunas personas del equipo, algo importante para la sostenibilidad operativa.
El valor de la transformación digital
Ahora bien, integrar en papel no basta. Si el sistema no funciona en el día a día, se queda en el plano teórico. Por eso, la transformación digital y la automatización tienen hoy un papel decisivo.
Cuando la empresa cuenta con sistemas de información pensados para la gestión agrícola y empresarial, los procesos dejan de ser simples documentos y pasan a convertirse en herramientas de trabajo. Eso hace que la operación sea más clara, más ordenada y fácil de seguir. También permite contar con información disponible en el momento oportuno, mejorar la trazabilidad, reducir tiempos operativos y tomar decisiones con mayor respaldo en datos reales.
En otras palabras, la digitalización y automatización ayuda a que el sistema deje de ser algo que “se tiene” para convertirse en algo que realmente se usa para el beneficio de la productividad de la empresa.
Entender la lógica de los estándares
En los sistemas productivos agrícolas, implementar estándares no debería ser solo un paso para certificarse. Incluso es más valioso hacerlo con una lógica de mejora de la gestión y de los procesos, independientemente de si la empresa decide certificarse o no. En otras palabras, la implementación deja de ser un requisito externo y se convierte en una herramienta interna para ordenar la operación y los procesos, reducir variabilidad, fortalecer el control y mejorar el desempeño general del negocio.
Por ejemplo, cuando se entienden bien herramientas como el QMS (Quality Management System / Sistema de Gestión de la Calidad) y el IFA (Integrated Farm Assurance / Aseguramiento Integrado de Fincas) de GLOBALG.A.P., su aplicación cobra mucho más sentido. El QMS organiza la forma en que opera la empresa: define cómo se hacen las cosas, quién responde por qué y cómo se asegura la consistencia y la calidad. El IFA, por su parte, establece lo que debe cumplirse en campo: buenas prácticas agrícolas, manejo ambiental, inocuidad, bienestar del trabajador y trazabilidad.
En este ejemplo, lo importante no es ver los estándares como sistemas separados, sino entender cómo se complementan y favorecen la productividad de la empresa. Dicho de forma muy generalista, mientras el IFA define el “qué” se debe cumplir, el QMS ayuda a estructurar el “cómo” dentro de la operación diaria. Cuando se trabaja con esa lógica, independientemente del tipo de estándar que se esté implementando y sin limitar el enfoque a la auditoría, los resultados suelen ser más visibles: procesos más ordenados, menos reprocesos, mejor calidad y una operación más eficiente.
Una floricultura más competitiva y sostenible
La competitividad del sector ya no depende únicamente de la calidad del producto. También depende de la capacidad de las empresas para gestionar integralmente sus procesos, su operación, adaptarse a nuevas exigencias y tomar decisiones basadas en información confiable.
En este contexto, es importante resaltar que el talento humano es un facilitador fundamental de la buena gestión y la organización de los procesos. En varios de nuestros clientes hemos visto que, en el día a día, los Sistemas de Gestión no siempre cuentan con personal formado y sensibilizado sobre la importancia de la gestión de los procesos y tampoco cuentan con herramientas que realmente faciliten su administración. Por eso, nuestro primer paso en AgriSustainable Consulting siempre es entender cómo funciona la operación de cada uno de nuestros clientes en la práctica, de acuerdo a esto ordenar los procesos y definir conjuntamente la mejor manera de gestionarlos. A partir de ahí, avanzamos en la sistematización y digitalización, mientras acompañamos al equipo con espacios de formación que les permitan adaptarse a los cambios y apropiarse del sistema. Luego, empezamos a incorporar automatizaciones que ayuden a hacer el trabajo más ágil, reducir tareas manuales y fortalecer el control. Más adelante, y dependiendo del nivel de madurez de la organización, avanzamos en la integración de soluciones de inteligencia artificial, entendiendo que en la práctica su uso será cada vez más necesario para fortalecer la gestión. En ese sentido, hemos visto que la IA puede ser una gran aliada para mejorar la productividad; sin embargo, su implementación requiere un enfoque cuidadoso, ya que, si no se gestiona adecuadamente, puede generar resultados por debajo de lo esperado o incluso introducir riesgos en la operación. Por eso, este paso se aborda de manera progresiva, con criterio, un análisis riguroso y una implementación cuidadosamente planificada.
De otra parte, fortalecer las capacidades técnicas a través de la formación, mejorar la comprensión de los procesos y facilitar el acceso a conocimiento aplicado y herramientas prácticas permite que los equipos entiendan mejor la lógica y los beneficios del sistema de gestión. De esta forma, no solo se facilita la implementación de los estándares, sino que el sistema se convierte en una herramienta real para mejorar los procesos, y no simplemente en un requisito de certificación. Así, el sistema se mantiene en el tiempo con mayor solidez frente a los desafíos de una agricultura cada vez más exigente y dinámica.
Finalmente, se puede concluir que organizar procesos, integrar sistemas, digitalizar la operación, automatizar y desarrollar talento es cada vez más necesario para fortalecer la competitividad, la sostenibilidad y la capacidad de gestión del sector floricultor. Más que cumplir con una certificación, el desafío está en construir empresas capaces de gestionar mejor sus procesos, aprender más rápido y sostener sus resultados en el tiempo.

Versión impresa del artículo




